"No sueno como nadie", respondió presuntuoso cuando la asistente del estudio de grabación lo inquirió sobre su estilo de música. A mediados de los años 50, la Sun Records era una discográfica local del área de Memphis que equilibraba sus finanzas rentando por horas la sala a amateurs. Esa tarde su mentor y propietario, Sam Phillips, no se encontraba presente y la atención al público corría por cuenta de su secretaria, Marion. Fue ella quien percibió la singular vibración de aquel muchacho sin mayor atractivo, que se había bajado de un camión y aspiraba a grabar un "sencillo" como regalo de cumpleaño de su madre. Convencida de su intuición, lo citó para una prueba con Phillips. Pero no fue hasta varios intentos, que el ignoto intérprete se soltó y acometió una personal versión de "Thats all right, mama", piedra basal de lo que hoy llamamos rock and roll (o rock, a secas). El muchacho, claro, se llamaba Elvis Presley y el mundo nunca volvería a ser el mismo despúes de entonces. Pero los estudios Sun aun continúan funcionando, meca de peregrinos que se reconfortan con una auténtica "milk shake" como las que bebía Elvis entre sesiones.

Del otro lado del Atlántico y una década más tarde, un cuarteto entraba a los prestigiosos y severos estudios Abbey Road, al sur de de Londres, para una maratónica grabación que completaría el material del primer LP, "Please, please me", urgido por el éxito de los dos primeros. simples. En los años venideros, ya desprovisto de urgencias, Los Beatles volverían a hacer de Abbey Road su usina creativa, pero fue recién con el lanzamiento del álbum homónimo (1969), que el edificio y su entorno cobraron entidad mítica. Hacia allá dirigen sus pasos aun hoy los turistas ilusionados con la foto que remite a la portada famosa. Un detalle: la senda peatonal fue corrida para evitar accidentes.

Los estudios Criteria, en Miami, carecen del encanto de los precedentes, pero constituyen un faro de tecnología y profesionalismo que iluminó grandes trabajos de artistas de todos los géneros.