La rueda de la maravilla cuenta la historia de una mujer frustrada, su marido, la hija de este hombre perseguida por gánsteres y un guardavida. Todos alrededor del mítico parque de diversiones de Coney Island, que Woody Allen usó en Dos extraños amantes y en varios otros filmes. Aquí las imágenes son brillantes y llenas de colores, pero es lo único destacable -más allá del buen trabajo de Kate Winslet, aunque su personaje es insoportable- de una película misantrópica, donde no hay una sola criatura que despierte nuestra empatía. Allen ya había logrado el aliento trágico en su último filme realmente logrado, Blue Jasmine, e intenta volver allí. Pero el resultado es una repetición apenas bien vestida.