Probablemente la corrección política esté llegando demasiado lejos. Esta semana, una ONG estadounidense, Truth Initative, que monitorea la aparición de alusiones, descripciones o imágenes de fumar en la televisión, acusó a Netflix de ser la "mayor ofensora" en el área del audiovisual. Según el grupo, empresa líder de SVOD presenta en sus contenidos mucho más del doble de imágenes de gente fumando (319) que el promedio de las señales de aire (139, raros números).

Aparentemente, la serie donde más se fuma es Stranger Thngs, lo que escandaliza aún más porque, en principio, está orientada a público familiar y adolescente. Que la tira se ambiente a mediados de los años ochenta, cuando lo normal era que la gente fumase mucho en casi todo ambiente, no parece ser excusa para estos guardianes de las buenas costumbres.

Tampoco el hecho de que Netflix es un servicio de pago que solo puede ser contratado por adultos, y que son ellos -en princpio- quienes controlan el acceso. Por otro lado, tampoco parece ser importante el hecho de que fumar no es ilegal, aunque sí, nadie va a negarlo, es muy poco saludable.

Según Truth Initative, en general los "incidentes tabacales "("tobacco incidents", literalmente así los llaman) son un 79% más frecuentes en el video on demand que en la televisión de aire, lo que es lógico hasta el nivel Pero Grullo: los sistemas de SVOD tiendden a mostrar aquello que, por normas explícitas o implícitas, la TV de aire cada vez tiene menos libertad de describir. Lo que preocupa es que las jóvenes generaciones son las que más migran hacia el on demand y menos consumen TV de aire. Dato adicional: el consumo de cigarrillos en los EE.UU. descendió en los últimos 20 años del 42% de la población al 18%, especialmente entre los jóvenes de 21 a 35 años.