"Soy del norte de México y ahí es impensable que la gente compre cosas de segunda mano o que se acerque a los botes de basura y de reciclaje en las casas. En Estados Unidos y en Canadá, por ejemplo, es algo muy común. En esta frontera, además, los objetos,ropa, muebles que la gente abandona se vuelven mercancía. Esto me hizo pensar en la vida que transcurre alrededor de los basureros municipales en muchos países de Latinoamérica (y seguro en otros continentes) y cómo en específico un basurero de frontera tiene una carga distinta y qué vida podrían experimentar quienes de una u otra manera viven o trabajan de ello o cerca de ello", dice la escritora Sylvia Aguilar Zéleny.

-¿Está basada en hechos reales?

-No, pero mi investigación me llevó a ficcionalizar cosas que realmente suceden dentro de los basureros municipales, en la comunidad de trabajadoras sexuales, etc.

-¿Cómo define a cada una de las protagonistas?

-Originalmente Basura iba a ser un libro de cuentos, mi premisa era narrar la historia de diversos personajes con la basura a ratos como metáfora, a ratos como un asunto literal que atraviesa sus vidas. Pero entonces, en un taller con Luisa Valenzuela, ella me insistió que esto era novela. Y una no le dice no a Luisa! La cosa es que no me dijo cómo hacerlo, así que de los cuentos que tallerée con ella, me quedé con estos tres porque eran tan distintas cada una y, al mismo tiempo, compartían muchísimo: descuido de les otres, o autonomía, apego o desapego con la idea de familia. Y, a la vez, me importaba que fueran tan distintas entre ellas. Alicia, como ha sido doblemente abandonada, tiene que ser fuerte, vivir sin apegos. Gris en cambio aunque no es abandonada, hay una pérdida en su vida que habrá de definirla y definir sus relaciones, construye una imagen de sí misma, se exige y no se permite ser vulnerable, ser o estar. Reyna lo ha visto y lo ha vivido todo, es una mujer que cuida y se cuida, está en el punto en que ya no esconde sino que le gusta ser vista y escuchada.

-¿Por qué el titulo?

-Pues es el tema principal, tanto literal y metafórico. No solo son los desechos, sino lo que la gente desecha, lo que la gente carga en su día a día y en sus relaciones.

-¿Siente se que se sabe poco de lo que pasa en las zonas de frontera?

-Siento que se sabe solo un lado de la historia: migración, narcotráfico y violencia. Y sí, eso ocurre pero también, y eso espero hacer con la novela, hay historias de resiliencia, acompañamiento, cuidados. Lazos que se construyen aún cuando no son consanguíneos.

-¿Son tres voces las que narran, les costó que se diferencian?

-Como me preocupaba muchísimo que las lectoras pudieran confundirse, me planteé una "ecuación". La personalidad de cada una se refleja en la sintaxis. Alicia habla en oraciones simples y breves, porque es así, va al punto, es parca. Griselda se vale de su conocimiento y experiencia, así que habla en oraciones coordinadas y subordinadas, sus verbos son un poco más complejos. Reina, habla en bloque, cambia de tema, párrafos enormes que serpentean como si fuera encabalgamiento. Es juguetona, habla spanglish, hace preguntas que se contesta sola. Esta ecuación me sirvió mucho al inicio y después ya no tuve que pensar en ello, el texto de cada una fluía.

-¿Dentro de del mundo de la prostitución, suma personajes travestis, ellas se siguen llevando la peor parte?

-Las mujeres trans, la comunidad trans en general se lleva la peor parte en todos lados. Desde el espacio familiar, con frecuencia es así. Rechazo, humillación, violencia. Y sabemos que las trabajadoras sexuales tienen que enfrentar otra parte de esto pero, en el caso de aquellas que trabajan con Reyna y de aquellas de las que nos hablan Camila Sosa Villada o Gabriela Cabezón Cámara, es aquí donde encuentran y hacen familia, cuidados, afectos genuinos.

-¿Qué le gustaría que encuentren los lectores?

-Temas para dialogar, para reflexionar. Mi libro, espero, es una invitación para observar la otredad, los estragos del capitalismo. La resiliencia.

-¿La literatura permite hacer visibles realidades que la sociedad no quiere ver?

-Creo que la literatura es una invitación para dialogar y reflexionar. Vivimos momentos de violencia, de extrema pobreza, de descuidos afectivos que han ido fracturándonos en muchos sentidos. No puedo no escribir de ello, porque no podemos no pensar en ello.

-¿Cuándo supo que quería ser escritora?

-Creo que comencé a escribir antes de saber que esto era lo que quería hacer. Yo lo que quería era dar clases de literatura y de escritura, y eso hago también. Mis dos carreras se alimentan la una a la otra.

-¿Por qué elige escribir?

-Porque es lo que puedo hacer, créeme soy ilustradora, fotógrafa y músico frustrada. La escritura en cambio me ha visto crecer creativamente. Creo que las artes y las humanidades siempre fueron lo mío, lo que hacemos es, también, un statement sobre la condición humana. En inglés a lo que hago le llamo writivism. Pensando que es una escritura activista, no panfletaria, solo una invitación a observar, a reflexionar, a dialogar.