"Es necesario nombrar para poder vivir en libertad"
La poeta Tamara Grosso acaba de publicar su primera novela "Viudas jóvenes". "Las cosas que no se entienden no se nombran", reflexiona la narradora y ese es uno de los hilos a seguir en esta historia .
-¿Cómo surgió la idea de esta novela?
-La idea de una novela sobre dos chicas que se conocen al morir su pareja en común, con quien tenían relaciones abiertas en las que todos estaban al tanto de la existencia de los demás vínculos, surge porque llevaba tiempo queriendo escribir sobre amor libre, o poliamor u otros tipos de vínculos por fuera de los monógamos y convencionales, pero también sabía que no quería que eso fuera el centro de la trama, sino que otras cosas atravesaran a los personajes. Le di vueltas a esa idea un tiempo largo hasta que me di cuenta que lo que podía atravesar a los personajes, y que era un tema que también me interesaba explorar desde la literatura, era la muerte.
-¿Por qué el título?
-Surge de dentro de la novela, es algo que dice la madre de la protagonista: que como a su hija se le murió el novio, es una viuda joven. Me interesaba tratar la muerte teniendo en cuenta los aspectos absurdos y a veces cómicos que la rodean y me pareció que esa frase lo reflejaba, y que a la vez era bastante representativa de la historia, así que me pareció que podía ser un buen título. Es el que usé desde el principio en el archivo y nunca pensamos en cambiarlo, ni los editores ni yo.
-¿Cómo nombramos las formas de amor que no entran en las definiciones tradicionales de pareja o familia?
-La verdad es que muchas veces no las nombramos, o siempre se nombran desde lo inaceptable, como en el caso de los "amantes", pero hay muchos vínculos que existen de otras maneras y desde el silencio. De todas formas me parece que es natural que las cosas preceden al lenguaje, no me sorprende que tengamos que "buscar palabras" para nombrar algo que no se nombraba antes. Pero creo que es muy importante ocuparse de buscar esas palabras, es necesario nombrar para poder vivir con libertad.
-"Las cosas que no se entienden no se nombran", ¿por qué decis eso?
-Esto está un poco vinculado con la respuesta anterior, hay cosas que por no encajar en ciertos estándares no se sabe como nombrarlas y se evita mencionarlas. Y a la vez eso es algo que pasa con la muerte: como no podemos entenderla del todo, y necesitamos negarla o hacer como si no existiera para poder llevar todos los días nuestra vida adelante del modo en que la vivimos, es un tabú. Lo de la muerte no es algo que solamente pase en nuestras sociedades actuales, de hecho en el tarot por ejemplo, que también aparece en una escena de la novela, el arcano de la muerte no tiene nombre. Me parece que el efecto que tiene sobre nuestras vidas que ciertas cosas se nombren y otras no es un espacio a explorar desde el lenguaje.
-¿Cómo fue tu experiencia de escribir novela?
-Fue diferente a la de escribir poesía porque la narrativa tiene otro ritmo que se traduce también en otros tiempos, en el sentido más material. Es algo que parece obvio, pero mientras que la poesía puede surgir en momentos breves, mientras se hacen otras cosas o mientras se está en cualquier lado, y se pueden tomar notas y acumular el material hasta el momento de sentarse a editar u ordenar; la narrativa requiere de sentarse a escribir. Y eso a mí siempre me cuesta mucho sobre todo porque para sentarse varias horas frente a un teclado a escribir, hay que dejar de hacer otras cosas. Y en muchos momentos se me jugaba por ejemplo la carta de la culpa; la culpa por no estar trabajando y ocupándome de mi casa o compartiendo tiempo con algunas personas. Tuve que trabajarlo bastante y creo que es bueno hablar de eso: no solo es difícil "tener tiempo" o "tener ideas" sino también tomar la decisión de invertir el tiempo en algo que a priori no parece productivo, como escribir literatura. Sería bueno que pudiéramos permitirnos dedicar más tiempo a hacer algo creativo o a no hacer nada sin sentir esa presión.
-¿Cómo fue tu relación con los personajes? ¿te costó dejarlos?
-Disfruté mucho el proceso de meterme en la vida de esos personajes y también jugar un poco a decidir qué pasaba con ellos. Pero no me costó dejarlos, al contrario, cerrar la historia fue una de las partes más satisfactorias.
-A la hora de escribir, ¿qué te da la poesía y qué la novela?
-Escribir siempre me produce alivio, desde un lugar creativo. En el caso de la poesía, creo que cuesta mucho llegar a estar conforme pero que terminar un poema produce mucho placer. Y una parte de la escritura de poesía que siempre me dio mucha felicidad es el encuentro con el otro, cuando te escuchan en una lectura o cuando alguien te dice que leyó un poema o le saca una foto. En la narrativa, en cambio, creo que es un poco más lejano ese contacto, la lectura se da de un modo más intimo y es más incierta, pero en cambio al momento de estar escribiendo hay como un abanico de posibilidades que me permitió jugar mucho y me divirtió mucho. Quizás puede parecer que hay algo más lúdico en la poesía que en la narrativa pero a mi me resultó al revés. Como si en la poesía el poema siempre pudiera ser de una sola manera, en cambio en la narrativa todas las posibilidades de la historia están abiertas para explorarlas.
-¿Cuánto ayudan las palabras a definir los vínculos o a veces sobran?
-No, no creo que nunca sobren. En cambio sí faltan, a veces hay que buscarlas, y es necesario recordar que es posible hacer eso: buscar palabras o formas nuevas cuando no alcanza con las disponibles.
-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en esta novela?
-Varias cosas, pero la más concreta es una historia sobre personajes que viven el amor de una forma diferente a la monogamia pero en la que la trama no gira sobre eso. Es algo que yo tenía ganas de leer y me costaba encontrar.
-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?
-No lo sé, pero siempre que tengo que pensarme haciendo algo me pienso escribiendo, es una de las cosas más naturales en mí y que siempre se mantiene constante, puede cambiar de forma a lo sumo, pero nunca lo abandono.
-¿Qué te permite a vos la posibilidad de escribir?
-Escribir me permite muchas cosas, me parece una de las cosas más liberadoras que experimenté, y de las pocas cosas que estoy segura que siempre volvería a elegir.
-¿Vas a seguir por lado de la novela?
-Antes de escribir esta novela tuve ganas de escribir narrativa durante un tiempo largo pero pasaron varios años hasta que surgió algo con forma y que pudiera crecer. Así que sospecho que pasará algo similar, y no me preocupa demasiado porque creo que así como aparecieron una vez, esas ganas van a aparecer de nuevo. Mientras tanto sigo trabajando en otros proyectos. Ahora estoy escribiendo una especie de diario formado por poemas en prosa, y un proyecto de ensayos muy cortos sobre poesía.
