“Escribir permite vivir otras vidas y transitar otros lugares”
Entre las sombras de la posguerra y el resplandor de la luna del Magreb; se teje una historia de amor; venganza y redención transcurre la nueva novela de Claudia Barzana.
—¿Cómo surgió la historia?
—Yo ansiaba narrar una historia de amor en un territorio ajeno a mí, pero no por eso menos —fascinante como es el mundo árabe que me permitió conocer más sobre la cultura musulmana y bereber rica en costumbres ancestrales. Así nació Luna del Magreb. Una novela que se desarrolla en el norte africano, zona conocida como Magreb. Es un escenario bello, inquietante y sugerente que coincide con la trama de la novela.
—¿Por qué elegiste Argelia?
—Argelia es el epicentro de la lucha por la independencia del Gobierno francés. Era el último territorio que restaba independizarse, los países vecinos como Marruecos y Túnez lo habían logrado años antes. Es una lucha que se da no solo en la ciudad de Argel, sino también en la Mitidja o llanura argelina y en la frontera. El territorio argelino se había transformado en un polvorín y por distintos motivos cada personaje va a confluir allí.
—¿Por qué la época?
—La novela se desarrolla entre el año 1956 y 1960. Es una época de posguerra. Los países buscaban reacomodarse luego del daño profundo acaecido con la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Nunca me había adentrado en ese momento histórico y fue un verdadero desafío hacerlo. Debí reconstruir los escenarios por los que deambulan los personajes, como las ciudades de Nueva York, Buenos Aires, Tel Aviv, Argel y la frontera argelina. La idea es que el lector viaje de la mano de los protagonistas y vibre al son de las instancias que les toca vivir en estos escenarios.
—¿Cómo fue meterte en la cultura musulmana?
—Para mí ha sido una experiencia fascinante adentrarme en la cultura musulmana. Debí leer mucho para estar acorde sobre lo que deseaba contar. Quise ser muy respetuosa sobre el tema que trato y ser fiel a las costumbres que narro. Una de los personajes principales se llama Kheira, musulmana, y regresa a la tierra en que nació, Argelia, en busca de alguien sin saber que será allí donde encontrará el amor en la persona menos pensada y conveniente para ella. Ella va a vivir un amor prohibido con todo lo que eso implica.
—¿Cómo fue la investigación, qué material usaste?
—Si bien la etapa de investigación la disfruto tanto como la escritura, en esta oportunidad me ha costado mucho adentrarme en el tema. No solo recurrí a la bibliografía que cuenta el conflicto argelino, sino también indagué en cierta filmografía que me permitiese recorrer la escenografía tan característicay particular de la zona, en especial,de la ciudad Argel. Ha sido complicado recolectar toda la información que buscaba, me llevó tiempo, pero lo logré. Cuando me lancé a escribir ya no lo hacía desde mi escritorio, sino desde el mismo Magreb envuelta en mapas y fotos de la zona. Durante el tiempo de escritura, mi mente estuvo allí. Esa es la magia de escribir. Te permite vivir otras vidas y transitar otros lugares de la mano de los personajes.
—También hay una parte que transcurre en Tel Aviv, ¿por qué era necesario que la historia pasara en distintos países?
—Alex es uno de los protagonistas de Luna del Magreb. Es un sobreviviente de un campo de internamiento francés de la Segunda Guerra Mundial y regresa a Tel Aviv, su tierra, para buscar las respuestas que calmen los fantasmas del pasado. Ese viaje marcará su destino y lo llevará, inexorablemente, a la ciudad de Buenos Aires.
—¿Cómo definís Lea?
—Es una joven con un pasado muy doloroso. Un pasado que la ha unido a Alex, pero también que va a separarla. Ella busca el camino de la paz a través de un trabajo en Naciones Unidas. Léa cree que de ese modo podrá sanar sus heridas.
—¿Y a Alex?
— Él es un eterno guerrero y está convencido de que el camino para sanar las heridas abiertasque tiene es a través de la venganza. Léa y Alex buscan caminos diferentes y el destino definirá el futuro de ambos.
—¿Cómo se encuentra el amor entre tanto dolor?
—El amor aparece en el momento menos pensado. En luna del Magreb es muy notorio esto. Sin quererlo ni pensarlo asoma el amor. Un amor tan potente que va a cuestionar la lealtad a los principios y creencias de los personajes.
—¿Qué te gustaría que encuentre el lector en esta novela?
—Deseo que el lector sea parte del viaje que le propongo y que palpita cada escena de manos de los protagonistas como yo lo hice al momento de escribir. Si lo logro, entonces, la tarea está cumplida.
—¿Es una novela para mujeres?
—No es una novela de género. Es una novela para el lector en general. Sin embargo, en Luna del Magreb se cuenta la amplia participación de la mujer argelina en la lucha por la independencia del poder francés. Los personajes femeninos tienen mucha fuerza y luchan por lo que desean a pesar de todo lo que deberán afrontar y cueste lo que cueste.
—¿Por qué parece que las lectoras de novela histórica romántica son tan fieles?
—La novela histórica romántica es un género muy especial. La llegada directa con el lector es maravillosa. No sé si se da en otros géneros literarios. En mi caso, tengo un ida y vuelta con mis lectores muy fluido. Para mí es muy importante tenerlo, me nutre y me alienta a seguir. Como siempre digo sin ellos nada de lo que escribo tendría sentido.
