ENTREVISTA

"La literatura es un desafío a tu propio conocimiento"

El periodista, editor y escritor español Juan Cruz Ruiz entrevistó reiteradas veces a los autores imprescindibles de la narrativa hispanoamericana de las últimas décadas. Pudo conocerlos, tratarlos y tiene muchas anécdotas con ellos que las reunió en su nuevo libro.

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"Todos los textos escritos por mí sobre los autores tienen que ver con mi aprecio o mi vida relacionada con ellos. Lo que escribían, lo que padecían, lo que eran, el recuerdo que me traían. Este libro no es sólo un libro de esos autores. Es un libro mío, tiene que ver con lo que yo uní y viví ", dice el autor en un café de por medio durante su última visita a Buenos Aires.

 

-¿Qué es la literatura para vos?

 

-La literatura, la lectura, más bien, es un desafío a tus propios conocimientos y a tu propia manera de sentir. Muchas veces uno lee un libro y cuando está leyendo uno nota que algo suyo le está diciendo y si no es suyo es por lo menos familiar y eso lo consiguen escritores muy contados. Por ejemplo, cuando yo leí El revés y el derecho, de Albert Camus noté que ese libro tenía que ver conmigo, con mi familia. Me pasó con el libro que hizo Vargas y Llosa La fiesta del Chivo, con Cien años de soledad, me pasó con muchísimos libros. Pero eso no lo consiguen todos los libros.

 

El nuevo libro.  
El nuevo libro.  

-¿Cómo son los escritores?

 

-He tenido la suerte de encontrarme con personas que son escritores. No escritores que son personas. Voy a nombrar los que no están vivos: Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Javier Marías, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Almudena Grandes. Todos estos que yo transité, con los que yo trabajé y que están en este libro, no están ahí solo como escritores me hubieran deslumbrado, sino como personas me trajeron noticias que no son habituales en el mundo literario y que tienen con la vida de estas personas que son importantes en el mundo literario. De todos, yo puedo decir ahora, sin mirar, un hecho, una anécdota, algo que de una manera u otra los califican como seres humanos fuera de lo común. Y eso se va tamizando a lo largo del tiempo cuando ya son recuerdos. Y cuando el recuerdo forma parte de lo que tú mismo has llegado a hacer gracias a ellos.

 

Juan Cruz Ruiz.  
Juan Cruz Ruiz.  

-Por ejemplo Joan Manuel Serrat anunció su despedida de los escenarios con una entrevista con vos. ¿Por qué te parece te eligen?

 

-Porque yo no soy mala persona. Me preocupo mucho por las personas. Y esa preocupación no es impostada. Viene de la niñez de cuando muy chico. Al ser asmático, yo necesitaba convencer a mis cuates del barrio que vinieran a jugar conmigo. Y entonces pues, como venían a jugar conmigo yo los tenía que encandilar con algo, con cuentos, con historias. Siempre he tratando de tener amigos y guardarlos. Y eso me pasó con los escritores.

 

-¿Cuál fue tu vinculo con Cortázar?

 

-Tiene para mí un valor extraordinario porque gracias a él yo soy un editor hispanoamericano o latinoamericano. Cuando llegué a la editorial Alfaguara (de la que fue director) encontré que aunque teníamos los derechos de los libros no los estábamos vendiendo. Protesté ¿por qué no tenemos los libros Cortázar en la calle?. Me respondieron que era porque teníamos que traducirlo del porteño. Eso me enfadó tanto. Yo creé una colección para Cortázar. Traje un diseñador que era argentino y era amigo suyo. Fue un éxito y de hecho hoy sigue vendiéndose.

 

-¿Cómo fue la primera vez que estuviste con Borges?

 

-Me pidieron que llevara a Borges, no solo a cenar, sino que luego lo acompañara al hotel, lo recogiera, lo acompañara al día siguiente y después le ayudara a cerrar las maletas. Hice todo eso. María Kodama estaba en Córdoba, de España. Entonces Borges me recibió en la habitación. Yo le acompañé abajo y lo llevamos a cenar a un restaurante con mi mujer, mi hija, que no teníamos con quien dejarla y un amigo que nos acompañó. Estaba ciego había que enseñarle todo y decirle todo. Le pidió al camarero que dijera qué había de comer. Y el camarero le dijo que "tenemos esto, tenemos esto y tenemos vichyssoise". Es una sopa, entonces yo me puse a darle la vichyssoise a Borges. Al día siguiente fui al hotel me pidió que yo le arreglara la maleta. Y me dijo: "Hágame un favor, deje unas rendijas para que respiren las camisas". Todo era jugando. Borges era todo el rato jugando. No era una persona solemne. Borges fue la persona más simpática con la que yo he estado en el mundo literario. 

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