"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

El ilustrador español Antonio Lorente estuvo de visita en la Feria del Libro

mripetta

"Todo empieza con el primer libro que es de 2015 y  se llama La princesa aburrida, es un libro muy pequeño. Hago ese libro con mi hermana, y ella me dice 'lo pago yo, es una autoedición, vamos a sacarla para la familia'. Hay un error de impresión y está rajada la cubierta, la contra cubierta, y nos quejamos y nos dan como 500 ejemplares. Empezamos a dar a un montón de editoriales fuera de España. Se terminó imprimiendo sin cinco idiomas. Empiezas de cero y aparece en cinco editoriales diferentes. Y ahí fue cómo empecé. Y por eso hoy estoy aquí", diceel ilustrador español Antonio Lorente durante su visita a La Feria del Libro.
 

—¿Y por qué dejaste el 3D, la animación?
 

—Lo dejé realmente por una conversación con un profesor, porque yo quería ser animador y me especialicé en animación, pero yo mismo me di cuenta que no era brillante , pero siempre escogía mi mundo, los personajes cuando se tenían que hacer eran los míos, los fondos eran los míos, era como mi imaginario. Pero luego yo me ponía a animar y no era realmente bueno como tal. Hablando con el profesor me dijo, si es que creo que lo tuyo, tu fuerte es la imagen, piénsalo, porque todo el imaginario es tuyo. Me decidí por la imagen fija.

 

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

—¿Y estos dibujos los haces a mano ?
 

-Tengo un poco de todo. Mi base es el óleo, el acrílico, la acuarela. De hecho, nunca me despego del lápiz. En cada libro realizo como mi cuaderno de bitácora. Empiezo siempre con mis apuntes. Luego no tengo nada, soy caótico a la hora de trabajar. Hay veces hay alguna ilustración que es 100% digital, otra que es 100% óleo, otra que es mezcla. No tengo una dinámica y cada libro me ofrece algo diferente. Me especializo en pintura digital por necesidad, porque me voy a Londres a vivir y ahí estoy cinco años y como no tengo medio para poder pintar. Me compré una tableta gráfica y ahí empieza mi aventura con la pintura digital. Era como una necesidad casi de tener que dar color y de pintar. Y tanto tiempo paso que me especializo realmente, pero yo no soy un pintor digital como tal, cien por cien.
 

.—¿Y lo bocetos?
 

Sería como mi cuaderno de apuntes y mi cuaderno guía, de algunas situaciones, personajes y fondos. Luego hago la parte de qué quiero contar en el libro y qué imagen quiero contar exactamente en cada capítulo. Después ya le doy color, el que sea digital o analógico.

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

—Todas tus ilustraciones tienen la mirada muy marcada. ¿Es consciente?
 

—Eso sí que lo quiero hacer. Es como mi marca de casa, mi sello de estilo. Los ojos son el espejo del alma. Y tú puedes saber cómo se encuentra una persona solo mirándole a los ojos . Aunque tenga una sonrisa perfecta, son los ojos los que te están contando una historia. Y yo intento siempre hacer eso mío. Hacer eso en mi trabajo. Que tú mires este cuadro, esta situación, o que estés viendo Mujercita y leyéndotelo, te paras en mi ilustración y te cuenta algo diferente. Tú estás viendo algo aquí, pero aquí hay una lectura también. Te estás metiendo a través de sus ojos, estás profundizando. Y eso es algo que sin querer, no era algo consciente y estudiado, me ha salido natural. Me llaman el pintor de los ojos, el pintor de las almas, es súper bonito. Lo haces propio y me encanta.
 

Todo empieza con Peter Pan, inspirarme en alguien que me rodea, o pedirle el alma prestada a alguien que me rodea. Y empieza con Peter Pan y Wendy porque no tenía muy claro a quién hacer. Estaba empezando en casa y tenía a mis dos sobrinitos que son mellizos, que en ese momento tenían 9 años. Empecé a utilizarlo a ellos en esa historia, que eran ellos en un principio. Le dieron muchísima ilusión, luego se peleaban por la vez que salían la portada. Pero todo empezó con eso, con ellos. La aventura de Peter Pan y Wendy y las almas prestadas. A partir de ahí empiezo a pedir almas para mis libros.

Es la esencia, incluso alguno de mis personajes, la mirada de alguien con la nariz de alguien con la boquita de alguien y me creo mi propio Frankenstein y realizo como mi propia criatura y voy en el metro y voy observando y voy viendo a las personas, las líneas, pues yo siempre estoy dibujando las líneas de la gente, de los ojos.
 

—Es potente la imagen de la mujer en tus trabajos ¿es por algo en especial?
 

—Me siento cómodo. Me siento muy cómodo en el mundo de las mujeres. Tengo mi lado femenino muy desarrollado. Tengo muchas amigas, muchas primas. Vivo en una casa muy matriarcal. Mi abuela tiene una gran importancia en mi vida. Siempre he estado rodeado de mujeres y hay un espacio en el que me siento muy cómodo  y es  mi manera de ver el mundo. Yo soy muy reivindicativo también, reivindico a través de la mujer y me considero feminista. Creo que va todo unido y tu trabajo va también con tu manera de ser y de ver la vida. Cuando ve mi trabajo de galería el 98 por ciento son mujeres..
 

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

 

—¿Por qué elegís los clásicos?

-Porque son atemporales, porque los clásicos al final no pasan nunca de moda. Un clásico te va a dar unos valores muy bonitos y te lo lees de nuevo. Si te lo lees siendo un niño te va a marcar tu infancia. Pero si ya eres adulto y te lo vuelvas a leer, vas a volver a tu infancia. Ese concepto me encanta. Me parece súper bonito. Me dicen 'gracias me has hecho volver al momento en el que leía con mi padre o con mi madre, me has hecho revivir un momento de mi vida.'

 Es un libro para adultos de herencia para un niño que le va a marcar su vida. Lo que al final se consigue con esto es que te va a dejar algo, una semilla para siempre y puedes regresar a ella.
 

—Mujercitas, ¿lo elegiste vos?
 

—Sí, Mujercitas, porque siempre me ha gustado mucho la historia. En una reunión dije, yo quiero hacer Mujercitas. Haga lo que haga, me tiene que apasionar mi jefa me lo dijo, si lo que se te dice no te gusta no se hace punto se pasa otra cosa, y eso es una ventaja muy bonita porque creo que al final no se proyecta lo mismo apasionándote de lo que haces o si te da igual, o si haces las cosas que te ganan.

 

—¿Pasaste también a este lado más oscuro?
 

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

—Era necesario. Porque forma parte de mi trabajo, porque forma parte de la vida. La leyenda de Sleepy Hollow me lo propusieron y dije 'venga, pues genial, perfecto, pues genial'. La vida es luz y oscuridad. Jing y yang. Bueno y malo. Yo tenía mi luz que era Mujercitas. Necesitaba mi yam, mi oscuridad también. Necesito mostrar algo que forma parte de mi trabajo y que me apasiona. Es una oscuridad light, porque evidentemente es como el miedo que te puede dar Tim Burton. Aunque haga cosas de terror, es un terror bello


 

—¿Cómo elegís la escena para ilustar?
 

—A lo que te puede pasar a ti cuando te lee un libro. Al final, cuando tú te estás leyendo un pasaje, te estás leyendo un capítulo, hay algo que te va a llamar la mala atención, que hay algo que te ha encogido el corazón, o que te ha hecho reír, o que coges esa misma escena que te puede pasar a ti.

 

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

—Pero hay un cambio de colores.
 

—Claro, era necesario. Aunque haga cosas de terror, es un terror bello. También te pasa cuando lees un libro que según la época o el momento de tu vida pues te dice algo diferente. Yo la leí hace muchísimo tiempo, de hecho creo que era por un trabajo de inglés y ahora la lectura que hace es como, vuelve a encontrar cosas nuevas.

 

—¿Y qué te cuesta más a la hora de ilustrar? ¿Estos personajes que tienen más luz o los que tienen más oscuridad como Katrina?


 

—¿Cuál tiene más dificultades los personajes que tienen más luz o los que tienen oscuridad?
 

—No que me cueste ninguno más en concreto. Cambio mi chip rápido, o pinto con luz o pinto con oscuridad, pero estoy cómodo igual. Estoy cómodo en los dos campos, en los dos ambientes.

 

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

—¿En qué lector pensas?
 

—Pienso en todos,  porque tiene cabida para todos. Mi trabajo es apto para un niño, pero no es exclusivamente para el niño, en absoluto. Sí me gusta que los niños lean mis libros y que crezcan con mi imaginario, que les guste y que les apasione pero no voy dirigido a un público de niños. Y cuando no soy un ilustrador infantil en absoluto y si hago algo juvenil o infantil para niños no me gusta tratarlos como tontitos y tal. Me gusta que piensen, me gusta, después voy a tratarlo como un adulto, pero me gusta que el niño pregunte, reflexiones, no se quede en una superficie.

"Me dicen el pintor de las almas, es muy bonito"

— En Katrina puntualmente, ¿qué te gustaría que encuentre el lector en ella?
 

—Mira, pues Katrina es de las pocas veces en mis últimos libros, como te he dicho, que siempre me he No hay un alma. Intento ser, bueno, te digo Katrina, pero cualquier dar a los personajes, intento ser super fiel a no solamente a sus descripciones sino a su manera de ser, la manera que tiene cada personaje, su idiosincrasia y cómo voy leyendo y descubriendo al personaje, intento siempre mantenerlo super fiel estéticamente cuando lo realizo
 

—¿Y trabajas en tu casa o tenés un lugar?

—Trabajo en mi estudio, mi estudio casa con mucha luz, vivo en Almería vengo de la tranquilidad absoluta. Donde trabajo diariamente está lleno de mis cuadros. Estoy rodeado de ojos, de cuadros y bueno me siento así como muy observado por ello. Pero cuando quiero verdaderamente desconectar tengo una casita en la playa, muy tranquila y no tengo nada, no tengo ningún ojo que me mire. Un lápiz por ahí que de vez en cuando lo cojo. No tengo materiales. Me pongo con mi jardín, a tomar el sol  a despejarme.Tomarte tu descanso es sano también.

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