"Soy poeta, después te laburo de productor"

Foia, así le dicen todos, hasta su madre. Gerardo Caruso solo quedó para los trámites. Es periodista, tiene una larga trayectoria en los medios de comunicación, fue productor de Susana Giménez y estuvo a cargo del proyecto Fútbol Para Todos. Pero siempre estuvo cerca de la poesía, de hecho de define como poeta. 

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"Escribo desde muy pequeño. Como yo soy de la generación de los hijos de la dictadura, empecé a hacer cosas relacionadas a la poesía en el colegio secundario. Escribiendo en soledad, porque no había grupos de literatura. Empecé a, como sin querer, sin saberlo, a producir cosas, encuentros en bibliotecas, en La Boca. Empezamos a hacer revistas alternativas. A partir de ahí se empezaron a generar grupitos con chicos y chicas que escribíamos, algunos dibujaban o estaban en el Bellas Arte. Hasta que a los 20 años más o menos le organicé la bienvenida al regreso de Juan Gelman después de sus 15 años de exilio. A partir de ahí se armó como todo un movimiento generacional de la poesía de vinieron  poetas de todo el país. Hicimos el primer encuentro nacional de poetas jóvenes dentro del país", dice  Foia en un tradicional café porteño, quien acaba de publicar un nuevo libro.
 

"Después conozco a un dramaturgo que trabajaba en televisión. Me dijo una frase que nunca me voy a olvidar, 'Hace de cuenta que la cámara es una lapicera. La producción es lo mismo. Me metí en la tele. La carrera de los medios se fue dando sola, nunca me había propuesto. Nunca dejé de escribir, pero me fui metiendo cada vez más en los medios sobretodo en la tele. Es vertiginosa pero por eso decidí encontrar espacios para escribir. Aprendí a encontrarlos. Nunca lo descuide. Me parecía que lo de la poesía era un lugar preciado que siempre trate de conservarlo a pesar de esto que iba creciendo dentro de lo que eran los medios. Sin metodología, siempre estuvo latente".
 

—¿Por qué Foia?
 

—Es el apellido de soltera de mi abuela materna, a quien nunca la conocí. Cuando yo publico mi primer libro a los 20 años firmé como Gerardo Foia. A partir de ahí me quedó el apodo y ahora todo el mundo me dice así. Caruso para la parte legal.

"Soy poeta, después te laburo de productor"

—¿Este libro cómo surgió? 
 

—Lo escribí durante seis años. Lo empecé escribiendo en Buenos Aires, lo terminé en la Patagonia. Es un libro que surge a partir de temas que a mi siempre me estaban rondando, pero también a partir de haber descubierto la Venus de Willendorf  de 11 centímetros de altura que es considerada una de las más antiguas conocidas en el mundo, más o menos tiene 30.000 años antes de Cristo. Me sorprendió mucho su figura, todo el misterio que envuelve lo que es la representatividad con respecto a la femineidad. Si tengo que pensar en un disparador del libro, es eso.  A mí no me pasa decir voy aescribir sobre X tema, ahora quiero hacer un libro de tal cosa. Sino que veo algo que me llama la atención, que me sorprende, que me asombra y a partir de ahí escribo. Me dio un pie necesario y lindo para explorar el tema de lo que representa esa figura, esa escultura. Ese gran velo de misterio que la rodea y llevarlo a una cuestión más actual, contemporánea, por momentos más porteña también.
 

—¿El erotismo está siempre en tus libros?
 

.—Está como presente en los últimos tres. Hay un hilo narrativo en mis libros de poesía, como una estructura dramática. Eso sí es una particularidad que me gusta explorar. Y quizás los últimos el universo femenino mas que el erotismo, que lo incluye y le pertenece, pero creo que va por ese lado. 
 

—¿Qué te gustaría que le pase al lector con tu libro?
 

—Empecé a militar de chiquito. Lo que yo pensaba que era un compromiso social, me llevó por determinados territorios. Mi militancia, más allá de determinadas cuestiones, quería que pasara por lo que a mí más me gustaba hacer, que era escribir versos, sin desmerecer los demás. Me gustaría que quien lo lea le genere algo, pero no ya desde lo social como cuando vos emprendes un trabajo, una campaña o una acción política  determinada, sino desde el lugar de la emoción, que es lo que también para lo que escribimos, es importante, es hasta necesario. Siempre se habla de ese puente, de esas dos soledades entre el escriba y el lector. Un escritora o el escritor de hace 100 años está generando cosas en el hoy. Creo que la poesía es salvadora.
 

—¿Qué significa la poesía?

-Puede ser el no perderse, un espejo, reflejar ese refugio, una verdad revelada. La poesía siempre está acá, de alguna manera u otra, la sensibilidad artística está en todos y todas. Hay quien dijo hace muchos años :amor y el arte nada más en el mundo. Nada más para mí. Ahí soy bastante idealista. Hay momentos que no son solo los angustia, sino también de alegría, te sostiene. La poesía siempre es esa puerta para mí. Me parece que es una compañía amorosa, de contención.
 

Como buen productor hizo una puesta para la presentación. La Venus del sur la protagonista es la palabra. La poesía siempre trató de ayudarse de determinados recursos para llegar a la gente. Poetas que se hicieron, músicos. Yo quería lograr que sea la palabra, que no sea una adpatación, un concierto. Quería que la palabra sea protagonista, pero en el escenario, y que los recursos que utilizáramos, nada distraiga la palabra, que al contrario sea como una cosa envolvente para prestarle atención a lo significante del texto".

—¿ Te sentías más poeta o productor?

 

Soy poeta. Pero no más, soy poeta. Después te laburo de productor. Lo aprendí a hacer, reconociendo mis limitaciones y tuve la suerte de haber hecho cosas que dentro de la profesión también han sido muy lindas, muy copadas, haberme permitido. Llegar a mucha gente con mucha responsabilidad, también son desafíos lindos.  Pero lo que soy es poeta. 

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