El Dakar 2018 está demostrando que las motos y los coches son, al menos hasta este año, dos categorías muy dispares en el nivel de competitividad entre sus participantes, pues mientras la primera es muy abierta y disputada, la segunda tiene un claro dominador.

A solo tres etapas de concluir el rally se rompió una igualdad que en la categoría de motos había sido constante desde el inicio de la carrera, mientras que en coches, la clasificación no experimenta grandes cambios desde hace cinco días, y es posible que se mantenga así si no hay una sorpresa extraordinaria.

Antes de que este martes el austríaco Matthias Walkner (KTM) diera un golpe a la disputada mesa de las motos y lograra una considerable ventaja sobre sus rivales, había hasta una decena de pilotos con posibilidades de ganar el rally. Entre ellos estaba el español Joan Barreda (Honda), el argentino Kevin Benavides (Honda), el francés Adrien Van Beveren (Yamaha), el australiano Toby Price (KTM), el francés Antoine Meo (KTM) o el chileno Pablo Quintanilla (Husqvarna).

Desde que comenzó el Dakar, la categoría de motos ha cambiado de líder casi a diario

La temprana baja del vigente campeón, el británico Sam Sunderland (KTM), producida apenas en la tercera etapa, dejó abierta la competencia para que un amplio ramillete de pilotos representantes oficiales de cuatro fabricantes diferentes, estuvieran en consideración para heredar el trono del Dakar en motos.

Desde que comenzó el rally, la categoría ha cambiado casi a diario de líder, pues comenzó dominando Sunderland, pero tras su abandono pasó al ataque Barreda, al que le tomó la posta Van Beveren y luego también Benavides, hasta que Walkner dio un paso que parece casi definitivo.

La situación es radicalmente opuesta en los coches, donde la marca francesa Peugeot es con diferencia la clara dominadora de la categoría y la única emoción reside en conocer cuál de todos los pilotos de la marca del león saldrá ganador, tras haber vencido ya en las dos ediciones precedentes.

El mayor contrincante de Peugeot este año ha sido Toyota, pero ni siquiera un cambio de reglamentación que jugaba a su favor, al equiparar el peso de los livianos buggys de Peugeot con los pesados 4x4, pudo hacer más igualada su situación. Peugeot ganó siete de las nueve etapas celebradas hasta ahora, de las que en dos de ellas ocupó las dos primeras posiciones y en otras dos hizo pleno en el podio de la etapa.

La diferencia es tan apabullante que el español Carlos Sainz lidera actualmente la carrera con cincuenta minutos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, que es el francés Stéphane Peterhansel, su compañero de equipo.

El catarí Nasser Al-Attiyah, primer piloto de Toyota, reconocía al terminar la séptima etapa que los Peugeot eran mucho más rápidos que su coche y que le era imposible alcanzarlos.

Admitía resignado que para ganar el Dakar debe esperar un accidente inesperado o un casi improbable fallo mecánico de los cuatro coches que Peugeot pone en competición.

Ante este escenario, las apuestas se concentraban al inicio de la carrera en alguno de los cuatro pilotos de primera línea que tiene Peugeot.