Ocho días después de la muerte del volante Rubén Galván, el ex futbolista René Orlando Houseman, también campeón del mundo con la Selección argentina en 1978, falleció ayer luego de darle pelea a un cáncer de lengua.

También apodado Hueso, tenía 64 años de edad y en los últimas semanas varios clubes habían iniciado una campaña solidaria para juntar dadores de sangre.

Reconocido hincha de Excursionistas, curiosamente debutó en Primera División en Defensores de Belgrano, rival histórico de Excursio, donde sí años después terminó retirándose.

Su máximo apogeo lo vivió en Huracán, donde integró el histórico equipo que fuera campeón en 1973 bajo la dirección técnica de César Luis Menotti.

Con la camiseta de la Selección argentina jugó los mundiales de 1974 y de 1978, en el que se consagró campeón.

Además, jugó en River (1981), Independiente (1984), Amazulu de Sudáfrica y Colo Colo de Chile.

Fuera de las canchas tuvo problemas con el alcohol, algo que incluso terminó en una pintoresca anécdota que se conoció varios años después de su retiro: con la camiseta del Globo enfrentó a River en estado de ebriedad y se dio el lujo de convertirle un gol a Ubaldo Matildo Fillol para luego pedir el cambio.

Antes de ese encuentro, en los vestuarios lo ducharon y le dieron varias tazas de café para intentar mejorar su estado. Junto a Oreste Osmar Corbatta, fue considerado uno de los mejores wines de la historia del fútbol argentino.

Houseman nació en La Banda, provincia de Santiago del Estero, pero a los dos años se instaló en Buenos Aires a donde su padre, de profesión albañil, llegó para trabajar, y su vida estuvo ligada desde entonces y para siempre con la villa de emergencia del Bajo Belgrano, desmantelada por el gobierno militar en la previa del Mundial 78.

"Vivir ahí fue lo mejor que me pasó, en ningún lado estaba tan tranquilo como en la villa", dijo el Loco en una entrevista a El Gráfico.