De mirada analítica, por lo general objetiva, sensata, la palabra del entrenador de River, Marcelo Gallardo, fue la más esperada después de la épica victoria de Lanús en el partido de vuelta por una de las semifinales de la Copa Libertadores de América.

En el campo había sucedido que el Granate dio vuelta la serie y un partido que perdía 2-0 para ganarlo 4-2 y obtener el derecho de ser finalista del certamen por primera vez en su historia.

Pero ese suceso estuvo marcado por una serie de errores arbitrales que en efecto cascada pusieron en tela de juicio la instrumentación del VAR, el sistema de asistencia al referí justamente para lo contrario, para que las polémicas se disipen.

Considerándose perjudicado por la arbitrariedad del uso de la tecnología que debiera estar al servicio siempre, el DT desafió a las autoridades: “ahora vamos a ver de qué se disfrazan”, sentenció aunque el presidente Rodolfo D´Onofrio descarta la posibilidad de presentar un reclamo ante la Conmebol.

Según su entender “la tecnología era para solucionar errores groseros, pero en este partido favorecieron a un solo equipo”.

“Esta vez claramente falló la tecnología. No sé si va a funcionar para los dos equipos o solamente para uno”, comenzó diciendo Gallardo entre azorado, perplejo y enojado.

“Hubo un penal para nosotros, una falta a Ignacio Scocco y una clara agresión a Ariel Rojas de Román Martínez en las que el árbitro (el colombiano Wilmar Roldán) nunca pidió el VAR. De todas las explicaciones que nos dieron, esta vez no se hizo nada para que haya más justicia”, comentó.

“La mano de Iván Marcone en el primer tiempo fue claro penal y si el árbitro no la vio, la tendrían que haber avisado”, remarcó.

“Fue muy evidente lo que pasó, está a la vista de todos. Qué dirán ahora los que propusieron el VAR. Porque nosotros con la tecnología fuimos perjudicados”, disparó.

  • El sistema costó 850.000 dólares

Cuando Conmebol presentó hace días el VAR, anunció que sólo se usaría en los partidos que restan del año en los torneos internacionales, develando además que su implementación tuvo un costo de u$s850.000, costeados en partes iguales por Conmebol y FIFA. El proyecto llegó a FIFA de la mano de la empresa Mediapro, la compañía que ganó la licitación internacional para quedarse con la provisión tecnológica de un sistema que, como debe ser manipulado por hombres, requiere de mayor capacitación arbitral.