Gremio de Porto Alegre, campeón en dos ediciones de la Copa Libertadores, en 1983 y 1995, llegará a nuestro país en compañía de unos 5.000 hinchas que presenciarán el choque final del certamen continental contra Lanús, mañana, en estadio del Granate desde las 20.45.

Sin embargo, lo que debiera ser un dato de color para vestir un encuentro trascendente, se tiñe de preocupación ya que el vicepresidente de la entidad brasileña, Dodorico Román, aseguró de que se prepara "algo peligroso" acusando a Lanús de intentar crear un "clima hostil" contra los jugadores gaúchos.

"Vemos la creación de un clima hostil, algo peligroso. Cuando una multitud se está desplazando de un país otro, es tenue la línea entre la normalidad y una situación de violencia. Enfrentaremos un ambiente contrario, pero el intento de crear un clima hostil para intimidar a Gremio es lamentable", dijo el vicepresidente.

Dirigentes e hinchas de Lanús que estuvieron en el estadio Arena do Gremio el miércoles último en el choque de ida, rubricado con resultado de 1-0 para Gremio, se habían quejado -y lo hicieron público en medios de prensa y redes sociales- del mal trato recibido por parte de las autoridades del club tricolor como así también de la policía brasileña.

Antes y después del encuentro, varios micros que trasladaron a los hinchas granates fueron apedreados y sus vidrios resultaron destrozados. La policía, además, golpeó a varios hinchas argentinos, los retuvo afuera del estadio y recién los dejó ingresar cuando se jugaban 30 minutos del primer tiempo.

Posteriormente, tras finalizar el encuentro, los hinchas argentinos fueron demorados en el estadio hasta pasadas las dos de la madrugada del jueves, mientras los torcedores de Gremio atacaban los micros argentinos estacionados cerca del estadio.

Gremio venció en la capital del estado de Río Grande do Sul y se quejó porque no se utilizó la herramienta televisiva del arbitraje, el VAR, para corroborar un penal a su favor que no fue sancionado.