Como parte de la nutrida secuencia de declaraciones que integran los casi 100 crímenes que la Justicia estadouniddense tiene fraccionados dentro del caso FIFAgate, un espeso andamiaje de corrupción que involucra la investigación de pagos por un monto aproximado de 200 millones de dólares, dos nuevos testigos hicieron su aporte en calidad de arrepentidos comprometiendo aún más a altos exdirigentes del fútbol sudamericano.

Un empresario brasileño y un ex asesor de Juan Ángel Napout, ex titular de la Conmebol, pasaron por la Corte Federal de Brooklyn para dar testimonio.

Primero fue el turno del empresario brasileño Fabio Tordin, al igual que hace un par de semanas hiciera el empresario argentino Alejandro Burzaco, prendió el ventilador entregando increíbles revelaciones en las que habló de bailes, viajes en un jet privado y masajes ofrecidos a los dirigentes.

Con su declaración Tordin cristalizó así su promesa de colaboración con la investigación, después de haberse declarado culpable en 2015 devolviendo en consecuencia 600.000 dólares.

Entre otras cosas, el brasileño, ex director ejecutivo de Traffic Sports USA y funcionario de Media World LLC, contó que en un encuentro que se llevó a cabo en una lujoso campo en Punta del Este tres altos funcionarios de la Concacaf, aceptaron cerca de 500.000 dólares de la compañía argentina de derechos deportivos Full Play, de los argentinos Hugo y Mariano Jinkis, un relato que coincidió con el ya hecho hace tiempo por el consultor colombiano de fútbol Miguel Trujillo.

Los dirigentes en cuestión fueron Alfredo Hawit (Honduras), Rafael Salguero (Guatemala) y Ariel Alvarado, quienes se llevaron un pago de 450.000 dólares cada uno.

Otro testigo ante la Justicia estadounidense fue Nelson Sanabria, ex asistente del paraguayo Napout, quien declaró que a su ex jefe le gustaban mucho los masajes, las manicuras y las pedicuras, además de las "citas organizadas por su discreto chofer".