El hartazgo del dominio consecutivo de la escudería Mercedes en los últimos cuatro años, por un lado. Y las diez temporadas que ya lleva sin poder celebrar un título en la Fórmula 1, por otro. Ambas cosas llevaron a Ferrari a destinar gran parte de sus más de 500 millones de euros de presupuesto anual para investigación y desarrollo en un esperanzador nuevo diseño para este 2018, que aglutina todos los cambios exigidos por la categoría, con especial apunte a lo aerodinámico y la redistribución de peso en el marco de los 728 kilos reglamentarios como mínimo.

El Halo, nueva disposición para el año en materia de seguridad para la cabeza de los pilotos, tendrá incluido un pequeño flap. Los espejos retrovisores tendrán un conducto interior para el flujo aerodinámico. El cono del morro es más corto y plano. La zona del motor y caja de cambios luce más compactada. Y los canales de viento son innumerables. Una verdadera joya en conjunto de la casa de Maranello...

Fue presentado ayer. El SF71-H con el que Ferrari espera pelear un título esquivo que en la temporada pasada terminó alejándose a pesar de las 5 victorias del alemán Sebastian Vettel. Una causa central de ese fracaso fue de la fiabilidad de sus motores, sobre todo cuando utilizó su cuarta planta motriz en la última parte del calendario, tramo en el que el británico Lewis Hamilton se consolidó hacia su cuarta corona.

Ferrari no gana el título de constructores desde 2008 y el de pilotos desde 2007, con Kimi Raikkonen. El veterano finlandés, de 38 años, estará acompañado por cuarto año consecutivo por Vettel, ocho años más joven.

Ayer en Maranello, el director de Ferrari, Maurizio Arrivabene se mostró orgulloso en la ceremonia de presentación en sociedad del nuevo monoplaza.

"Este coche está fabricado en Italia, aquí, en esta fábrica: representa la excelencia de nuestro país", señaló.

El calendario 2018 asoma cuanto menos visto con optimismo por la marca del Cavallino Rampante.