El tiempo de hablar de cuáles serán los principales candidatos al título en Rusia 2018 se dio hace tiempo, más aún una vez conocido el sorteo de grupos el pasado mes de diciembre. Las presunciones de lo que pueda llegar a ocurrir, futbolísticamente hablando, seguirán en el plano de lo opinable. Algo certero, en cambio, como también inexorable, es que la cita está pronta y se acerca teñida de coletazos políticos ajenos al fútbol.

A poco menos de 100 días de la Copa del Mundo, y a diferencia de la mayoría de otros mundiales en los que el tema recurrente siempre ha sido la carrera contrarreloj de las obras en los estadios, la fiesta que se anhela viene envuelta con una gran preocupación en materia de seguridad.

El tema volvió a ser instalado y con mayor fuerza ayer, después de que el diario Bild publicara un informe de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) de Alemania. El mismo advierte "alto riesgo" de terrorismo durante el certamen. Para colmo, casi en simultáneo con lo publicado por el prestigioso periódico germano, los organizadores del Mundial sumaron la amenaza de Inglaterra de no asistir si quedara probada la participación del gobierno ruso en el episodio sufrido hace días por un ex espía soviético en territorio inglés.

Con el terrorismo islámico como eje, Bild sostuvo que existen en algunas regiones de Rusia células fijas y activas. Además, la BKA refuerza su investigación sobre el alto número de combatientes del Estado Islámico (EI) que tienen probado origen ruso, continuando con la instalación de que la Copa del Mundo puede ser un objetivo, tal como quedó expuesto con las amenazas que el propio ISIS asumió el pasado año al difundir imágenes de Lionel Messi, Neymar, Cristiano Ronaldo, Asensio o Didier Deschamps como posibles víctimas.

En paralelo con la amenaza terrorista que se considera latente, en Moscú se acaba de recibir un duro golpe a la diplomacia con las crudas consideraciones del canciller británico, Boris Johnson.

Johnson, confirmó a Sergei Skripal, excoronel del servicio de inteligencia militar ruso GRU, y su hija Yulia como las dos personas encontradas inconscientes el pasado domingo fuera de un centro comercial en el sur de Inglaterra.

Skripal, de 66 años, y su hija de 33 años fueron expuestos a lo que la policía calificó como una sustancia desconocida en la ciudad inglesa de Salisbury. Ambos permanecen internados en estado crítico.

Skripal, que entregó la identidad de decenas de espías a la agencia de inteligencia extranjera MI6 británica, recibió asilo en Inglaterra tras ser intercambiado en 2010 por espías rusos capturados en occidente como parte de un canje en un aeropuerto en Viena.

"Si Moscú está detrás de la enfermedad de Skripal será difícil que Inglaterra participe en el Mundial", indicó Johnson.

"No sabemos qué ocurrió en Salisbury, pero si es tan malo como parece, es uno más en la letanía de crímenes que podemos dejar en la puerta de Rusia", agregó Johnson en el Parlamento británico.