Antes de cada Mundial, el país anfitrión se lanza habitualmente a una carrera contrarreloj para que estadios e infraestructuras estén a tiempo. Pero Qatar, que será anfitrión del gran torneo del fútbol en 2022, lleva adelantados los preparativos, a pesar de su aislamiento diplomático

"No queremos estar terminando de pintar cuando los hinchas lleguen a nuestro país", declaraba hace un año el ministro de Finanzas del pequeño emirato, Ali Sharif Al Emadi

Teniendo en cuenta que el país del Golfo invierte 500 millones de dólares (430 millones de euros) por semana en las infraestructuras del Mundial, parece poco probable que los cataríes tengan problemas en cuanto a los plazos

A cuatro años y medio del inicio de la competición, en noviembre de 2022, de los ocho estadios que deber ser construidos o renovados, uno de ellos -el Khalifa International Stadium de Doha- ya está operativo y será el año próximo la sede del Mundial de atletismo

Otros dos recintos, los estadios Al Wakrah y Al Bayt, deberían estar terminados antes del final de este año e inaugurados oficialmente en 2019, mientras que avanzan las obras del Lusail Stadium (80.000 espectadores), donde tendrán lugar el partido de apertura y la final,

La infraestructura también está en progreso. El primer metro, de un costo de 36.000 millones de dólares, debería abrir en 2019 y nuevas carreteras, hoteles, museos e incluso nuevos barrios han ido ya convirtiéndose en realidad, incluido el proyecto faraónico de Lusail, estimado en 45.000 millones de dólares

Todo ello pese a que hace 13 meses Qatar fue noticia por una cuestión muy delicada: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y sus aliados rompieron toda relación diplomática con Qatar, lo que suscitó enormes interrogantes. Pero la potencia energética del emirato, que permite contar con grandes recursos, ha hecho que ello no tenga efecto por ahora

El embargo, vigente desde el 5 de junio de 2017, interrumpió la llegada de materiales desde Arabia Saudí y Emiratos, pero Catar encontró rápidamente una solución importándolos desde Malasia y China

Cuando se sugirió que Qatar no dispondría de las 60.000 habitaciones de hotel requeridas por la FIFA, el emirato aseguró poder albergar a los 1,5 millones de hinchas en hoteles, apartamentos e incluso hasta en barcos de crucero

Respecto a las selecciones participantes, no se sabe si todas podrán alojarse en el país

Como ayuda, Irán propuso ser anfitriona de algunas delegaciones en la isla de Kish, situada frente a Catar, en el Golfo PÚrsico. Todo dependerá también del número de equipos que jueguen el torneo, 32 ó 48, algo que la FIFA todavía no decidió

Habrá fan zones oficiales y perímetros en los que los aficionados podrán beber alcohol. Catar, un país musulmán conservador, autoriza el consumo de alcohol bajo ciertas condiciones.