Copones que destellan bajo los rayos del sol con rodajas de naranja, de pepino. El golpeteo de los hielos contra el cristal llama a tomar un trago más antes de la próxima zambullida. Las noches se prolongan con el calor y la barra pide chinchin. La coctelería se prepara para el verano con un estallido de colores y preparaciones que privilegian las ganas de refrescarse.

Nuevos lanzamientos y clásicos revitalizados conviven en una temporada en la que se ven también las tendencias internacionales que despuntan a nivel local y nos acompañarán en los próximos meses.

El amargo es protagonista de los mix y el color de moda es el ultrarosado, el millennial pink que tan bien se luce.

"Las tendencias que están despuntando a nivel local para este verano están muy relacionadas a los cócteles con vinos, los aperitivos y los tónicos. Ahí entra a la cabeza el Aperol Spritz, el Tinto de Verano, los clericós y ponches. Los cócteles a base de vinos y espumosos están volviendo. Por supuesto también el Gin & Tonic, que es refrescante y tónico. Los aperitivos siempre están vigentes. Y mucho más con las tardecitas de calor, los mediodías, las nochecitas. Todo cóctel que tenga una parte carbonatada, como puede ser el espumante, mezclado con un bitter, siempre es bienvenido y ayuda a disfrutar los momentos", explica a BAE Negocios Mona Gallosi, embajadora de Aperol Spritz y reconocida bartender local.

Su trayectoria batiendo cocteleras y brillando detrás de la barrale permite identificar como cambian los gustos con la llegada del verano. “La gente busca refrescarse con cócteles con menos graduación alcohólica, tónicos, que te ayuden a pasar el calor y que no te embriaguen tan fácilmente. En general, va más relacionado a eso: aperitivos, vinos, espumosos, cócteles que te otorgan un poquito de distensión pero que no te bajan, sino que te ayudan a levantar. Los cócteles más alcohólicos, en cambio, son los que eligen para terminar una noche larga”, describe.

La hora del vermouth

 Otra dama de la coctelería, Laura Muñiz, Brand Ambassador de Martini, coincide en los dos atributos claves de esta época: que sea refrescante y con baja graduación alcohólica. En ese sentido, y en consonancia con la época del año, destaca el estilo de los espumantes italianos que son frescos, fáciles de beber, van muy bien con hielo, solos o en preparaciones, en parte por su baja graduación (los de Martini tienen un máximo de 11,5).

Entre las tendencias, pone de relieve también el vermouth. “La gente está volviendo al amargo dulce, que es tendencia mundial de consumo. Por eso el auge local del vermouth. El argentino conoce esos sabores desde chico”, dice la sommelier. Y anticipa que Martini va estar trayendo una categoria premium de vermouth, de Torino. “Busca homenajear a la región donde nació. Utiliza métodos de fabricación antiguos pero tiene una vuelta de rosca”, dice Lali Muñiz. Recuerda la frase de Beppe Musso, máster blender: “toda tradición es una innovación bien hecha”.

El millennial pink es furor y atraviesa todas las bebidas: del vino rosé al gin de color rosado

Gustavo Vocke, Brand Ambassador de Grupo Cepas, resalta también el renacer del vermuth. “Así como antes se dio mucho con el gin, desde hace unos años afuera se ve con el vermouth. Acá tenemos tenemos una herencia fuerte de vermouth. Es una bebida que se originó para tomar sola, pero es fácil de mezclar y es genial para quienes recién se inician en coctelería. Con Americano tenemos un trago con gaseosa o jugo de pomelo y hojas de menta”, comenta y destaca también a los espumantes como aliados estratégicos de la coctelería especialmente en esta época para poder incorporar notas vínicas y la elegancia de las burbujas.

Apunta también la presencia creciente de los mix listos para tomar a base de lima. “Se dio con mucha aceptación esto de no tener que mezclar. La clave es agregarle hielo y se le pueden sumar frutas”, dice el especialista del grupo que en esa variedad acaba de lanzar Gancia Frutos Rojos y Pera Sauco.

Millennial pink

Los tonos cambian con las estaciones y la coctelería también sufre mutaciones cromáticas. La paleta en esta época se aproxima más a los rojos. Según describe Mona Gallosi, los colores están más relacionados con naranjas, rojos, tintos, rosaditos y algún que otro ámbar.

Una moda que conquista desde lo visual y se hace notar en los bares y terrazas en cualquier lugar del mundo es el apodado “Millennial Pink”. Según explican desde Martini, el auge de los rosados se ha convertido en una tendencia global que atraviesa hoy a todo el mundo de las bebidas, y que se verifica tanto en el salto exponencial de la venta de vinos rosé como en el acercamiento de otras bebidas (vodka, sidra, gin, cerveza) a esa tonalidad. Los espumantes no son ajenos a ese fenómeno y la marca trajo recientemente por primera vez a la Argentina su Martini Rosé Demi Sec, un espumante suave y ligeramente dulce, a tono con el espíritu italiano de la dolce vita.

Otro ingrediente con alto perfil visual que ganó protagonismo es el Aperol, especialmente en su afamada versión Spritz. Mariano Maldonado, director de marketing de Gruppo Campari, lo destaca entre las tendencias: “Es un fenómeno mundial y en Argentina se desarrolló muy rápido. Es una marca muy actual, instagrameable, por el color. Es un cóctel en una copa. Rodaja de naranja que emula a la puesta de sol. Genera contagio. Es viral”. El ejecutivo anticipó que este verano van a empezar a trabajar con el Americano por la refrescancia (concepto que no está en el diccionario pero es muy utilizado en la industria). “Es un clásico, trasciende en el tiempo y otros lo quieren emular. Es un trago balanceado en sabores, tiene el amargo de Campari y lo dulce de vermouth y la soda. Es fácil de tomar para los que ya entendieron el Campari”, dice.

A la caza de tendencias internacionales, Mona comenta qué se ve en las barras del mundo: “La coctelería está siendo un poco más abstracta, minimalista. No tantos garnish (adornos). Y todo va por la expresión de aromas y sabores. Me impactó, por ejemplo, que en el bar Termini de Londres, podías tomarte un Negroni de color rosado o blanco porque trabajan con la clarificación. Cócteles clásicos como el Spritz, el Negroni, el Old Fashioned, siguen vigentes, pero hay recreaciones de ellos y podés encontrar con métodos modernos la evolución de un color o un sabor”.

Un viaje para los sentidos, el arte de la mixología se renueva con el cambio de estación y propone nuevas aventuras.

Receta: el magnetismo de un spritz bajo el sol

Preparado con partes iguales de Aperol y espumante, con el agregado de un golpe de soda y una rodaja de naranja, el Aperol Spritz es un trago refrescante, de baja graduación alcohólica (11°). La palabra Spritz surge en el siglo XIX en el noreste de Italia, región bajo dominación del Imperio Austro-húngaro. Es un término derivado del alemán spritzen, que significa rociar y pulverizar. En ese entonces, los soldados solicitaban que se les rebajaran los vinos de la región con un spritz de agua porque les parecían muy fuertes. Hacia fines del siglo XIX el agua se reemplaza por la soda.