El dólar se disparó ayer 4,6% y cerró en el récord de $43,50 en las pizarras del Banco Nación. Con un Banco Central maniatado que no logra contener la escalada pese al poco volumen negociado, los analistas creen que esta revitalización de la corrida puede apurar la salida de los capitales especulativos en las próximas ruedas, como un efecto dominó. Así, preocupa el impacto en la inflación, que está en plena aceleración desde el inicio del año.

De acuerdo al promedio de las entidades de la city porteña que elabora el BCRA, el billete minorista se disparó $1,70 a $43,41. En el Galicia y el Ciudad, terminó a $43,70. En la plaza mayorista, donde operan bancos y grandes empresas, la divisa subió 4,3%, a $42,50. En las tres ruedas de marzo, ya acumuló un alza del 8,55%.

Detrás de la dolarización de carteras y la salida masiva de los activos argentinos en el exterior -que hizo saltar el riesgo país 4,4%, a 783 puntos básicos- se combina un contexto global más hostil para los países emergentes con las debilidades económicas locales y el clima electoral polarizado que empieza a copar la agenda. Por eso, aunque el grueso de las monedas emergentes se depreciaron, el peso casi cuadruplicó estas caídas.

"Este panorama complica de cara a las próximas jornadas porque hace que algunos inversores que pensaban quedarse en pesos un tiempo más aceleren su salida. Si el dólar sube en un día 4%, se come la rentabilidad que les dejó todo un mes", advirtió el analista financiero Christian Buteler. En el mercado crece la desconfianza sobre la capacidad oficial para contener la corrida y no descartan para este año una crisis cambiaria similar a la de 2018.

La intervención del BCRA, limitada por el esquema acordado con el FMI, ayer tampoco sirvió para contener al dólar (ver aparte). Sin posibilidades de vender reservas, la autoridad monetaria volvió apelar a herramientas indirectas. En la subasta de Leliq absorbió $62.000 millones y subió 131 puntos básicos la tasa a 51,86%. Sin embargo, tras conocerse el desenlace de la licitación, en los últimos minutos de la rueda el tipo de cambio pegó un salto de 50 centavos con apenas u$s5 millones operados. Además, intervino en el mercado de futuros.

Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, planteó que la subasta de Leliq "no produjo el resultado esperado" y, como la oferta de dólares es escasa por el rally alcista, "los vendedores aparecen tímidamente y con groseros precios".

En el Central procuraron mostrarse tranquilos y aseguraron que hace falta tiempo para que la absorción de $130.000 millones en tres días y la suba de la tasa "vaya estabilizando el mercado".

"Hay que ver si esto calma un poco al mercado. Pero lo cierto es que no son lo mismo esas herramientas que vender dólares", sostuvo Buteler. Teniendo en cuenta el bajo volumen que ayer corrió al dólar (u$s522 millones), el analista consideró que sería "una buena señal que el Tesoro dé a conocer un cronograma de subastas de dólares", que prevé utilizar para financiar gastos presupuestarios, algo que el Gobierno negocia con el FMI. Ante la consulta de BAE Negocios, en Hacienda dijeron que aún "no hay nada previsto".

Con todo, el recalentamiento de la corrida encendió luces de alerta para la economía. La analista de Itega, Mara Ruiz Malec, cuestionó la "indecisión y falta de claridad" oficial en la estrategia cambiaria y advirtió que como consecuencia habrá un fuerte traslado a precios. "Se instala la sensación de que cualquier cosa puede pasar de acá en adelante, no sólo con el dólar sino que con la tasa también, y se incorpora esa incertidumbre a la formación de precios. Y el famoso aumento por las dudas o aumento porque después no sé si voy a poder reponer se agranda cada vez más", explicó.

Esta semana el Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA ajustó al alza sus siempre moderadas proyecciones para el IPC. Ahora el promedio de los analistas de la city prevé 32% para 2019. Pero algunas consultoras ya empiezan a proyectarlo más cerca del 40%.