Todos los mediodías, el microcentro porteño se convierte en un infierno de largas colas que atenta contra aquellos empleados que tienen que almorzar en poco menos de una hora

Las aplicaciones de delivery buscan solucionar el problema del almuerzo de los ejecutivos. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos no terminan ahí.

Un grupo de tres emprendedores argentinos crearon y acaban de lanzar Foster Nutrition, el primer restaurante inteligente de América latina.

Aunque la modalidad existe en países como Estados Unidos, Alemania o Japón, es la primera vez que abre un lugar de ese estilo de este lado del mundo.

El local inauguró hace tres semanas y conjuga comida saludable con Internet de las Cosas. Este último elemento es “básicamente todo el emprendimiento” explica a BAE Negocios Martín Zuker, uno de sus creadores, junto a Guido Stella y Mariano Fernandez.

La selección de los productos, el pago y el retiro de la comida son procesos 100% automatizados y autogestionados. Esto implica que no hay ningún tipo de intervención humana en la compra: los cajeros y los mozos brillan por su ausencia. Solamente en caso de que algún cliente necesite ayuda, un asistente interviene en el proceso.

Los pedidos se realizan a través de una serie de tablets que poseen un posnet, y la comida se entrega a través de unos “smart boxes” (una especie de locker) que proyectan el nombre del dueño del pedido cuando el mismo está listo.

Los propietarios de la empresa afirman que el negocio está en achicar los tiempos y la alta rotación: cada pedido tarda entre 30 segundos y 3 minutos y medio, dependiendo de la complejidad de la comida y la cantidad de personas esperando.

A pesar de la evidente disminución de trabajadores en el local, sus fundadores afirman que emplean más personas que un restaurante común y que sus costos son aún más altos. Zucker explica que se crean más trabajos y de mayor calidad. “No se ven, pero están”, sostiene. “El equipo no es solamente gastronómico, también hay ingenieros que desarrollan constantemente todo el software y la tecnología que se utiliza en Foster”.

A pesar de no querer revelar el monto de la inversión total, sus creadores aseguran que el 70% se destinó a la investigación y desarrollo del sistema de inteligencia. “Todo estuvo hecho a medida, desde los muebles, pasando por el menú hasta el sistema”, explican.

En el mediano plazo, la empresa estima alcanzar los 700 tickets diarios a un promedio de $145. “Esperamos recuperar lo invertido en un año y medio”, explicó Zuker.

El primer local, que posee 310 metros cuadrados, se encuentra en el microcentro porteño y por ahora atiende entre 60 y 70 personas diarias. Zuker asegura que planean abrir más establecimientos propios sin utilizar el sistema de franquicia. “Es probable que haya otro en microcentro, y en zonas como Palermo u Olivos”.

Sin embargo, este restaurante inteligente no es para todos. El sistema de pagos digital funciona a través de un posnet de Mercado Pago que opera solamente con tarjetas de crédito, débito y prepagas de la misma empresa. A diferencia de otros lugares que utilizan métodos autogestionados para ordenar y pagar, esta plataforma no permite abonar con efectivo.

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