El dilema sobre el ingreso al mundo de los productos de manufactura nacional se expresa con claridad en el sector textil. Fenómeno que colisiona con el discurso oficial para la expansión de artículos "Made in Argentina". La cuestión no solo impacta en los fabricantes sino también en el público, ambos extremos de la cadena comercial. Sin lugar a lecturas filosóficas, los precios más altos se constatan en ciudades del país, tema que fue analizado por los economistas Mariano Kestelboim y Sergio Chouza en un paper que se trazó respecto de lo que la sociedad define a diario como: "la carestía de la ropa en nuestras ciudades".

En síntesis numérica, el costo de ocupación medido en diferentes ciudades -siempre en cuanto a venta formal y de marcas registradas- abarca la Ciudad de Buenos Aires (desde el 14% al 17%), contra el registro de Hong Kong que se ilustra con una merma apreciable: del 7% a 9 por ciento.

Ninguna novedad en relación a cifras similares de otras metrópolis de Asia pero ratificación de una competencia "cruenta" para los industriales textiles de estas tierras. En la tormenta imperfecta se suman otros vectores: "el consumo masivo cayó en 2016 alrededor de un 6% y en 2017 disminuyó 1 por ciento. Los sectores que más sufren esta caída son los más sensibles, que debe ajustar casi hasta lo imposible su presupuesto familiar", le dijo Kestelboim a BAE Negocios.

La cuestión no es novedad, ha sido eje de análisis desde la Fundación Pro-Tejer y la Cámara de la Indumentaria en los últimos diez años. Informes que comprenden la extracción de recursos naturales y los procesos industriales, en amplia gama se ilustraron e ilustran allí el desnivel y desventaja de un sector que en el modelo económico actual afronta y trata de sobrevivir en condiciones duras.

Costos de ocupación, es el núcleo rígido que apuntan ambos economistas para diagnosticar sobre las elevadísimas erogaciones asumidas en textiles para acceder y mantenerse en el mercado. "No solo abarcan el alquiler mensual de locales sino también la llave comercial, para abonar al inicio y renovación de cada contrato y comisiones inmobiliarias", entre otros tópicos. De allí que los especialistas en base a estadísticas, bibliografía y datos oficiales consideran que la "revalorización del espacio urbano" no solo afecta a nuestras metrópolis con un país herido en la producción textil por la apertura de las importaciones, sino que además asimilan toda la potencia de los costos que se da en el mercado internacional. Amén de otros factores que encarecen los productos como gastos financieros, transporte y flete e impuestos.

El informe realza que los costos de ocupación se elevan al verificar que incluso internacionalmente el fenómeno se aprecia en otros países y sus centros urbanos.

Miami, que verifica un costo entre el 3% y el 4% es otro punto de referencia en el estudio que presentaron a este diario los economistas. Cuando una persona adquiere una prenda de vestir en esa ciudad de los EE.UU. sólo y como máximo ese 4% es destinado a los gastos de ocupación. Todo lo contrario sucede en los centros comerciales de la Argentina donde el registro se extiende hasta 17 por ciento.

Ejemplo concreto: si un jean en Miami vale 25 dólares, el comercio que lo vende solo destinará 1 dólar a los costos de ocupación. Para el mercado porteño en cambio la erogación llega al 10 dólares.

Tampoco es un detalle menor que en el país existen beneficios para grandes "tiendas departamentales" como lo resalta el paper, sobre todo, a fin de bonificar la construcción de locales "tal el caso del Tortugas Mall en su contrato con la firma Zara", detallan los economistas.