Sony Pictures, la división cinematográfica del gigante tecnológico japonés y uno de los estudios grandes de Hollywood, volvió a presentar ganancias netas en el tercer trimestre de 2018, después de haber tenido una enorme baja en el segundo. Anunció u$s211 millones de beneficio, cuando en los meses que van de abril a junio había declarado una pérdida neta de u$s69 millones. También es una mejora interanual respecto del tercer trimestre de 2017, cuando la ganancia fue de u$s69 millones.

En los últimos meses, varios analistas del negocio del espectáculo sugerían que, ante la enorme consolidación que Sony tenía en el campo de la tecnología, debía prepararse para vender sus activos en lo que respecta a entretenimiento para seguir creciendo. Sin embargo, en la presentación de su estrategia para los próximos tres años en mayo, el CEO de la compañía, Kenichiro Yoshida, explicó que el entretenimiento era uno de los tres core bussiness de la empresa, mientras que los otros dos eran electrónica y servicios financieros. Los resultados de este trimestre parecen darle la razón.

¿Por qué sostener el negocio más volátil? Justamente por el crecimiento del sector digital. Mientras que la concentración en el negocio audiovisual crece -las fusiones de AT&T con Warner y de Disney con Fox son ejemplares en este sentido- quien mantenga licencias y producción audiovisual de gran peso comercial van a tener una posibilidad de ser parte importante del negocio. Sony tiene muchas de estas licencias, más allá de las que compró a Marvel como la muy exitosa Spider-Man. Este caso es interesante: Sony introduce sus personajes al universo fílmico de la firma (que se desarrolla en Disney) sin perder los derechos, lo que le permite ser parte de un negocio gigantesco sin por eso perder las propiedades que ha adquirido. Por lo demás, el desarrollo en tecnología va parejo con el crecimiento de las alternativas de entretenimiento digital. Dicho de otro modo: Sony tiene y puede desarrollar medios, y necesita también contenidos. Esta estrategia, a mediano y largo plazo, puede permitirle competir en un campo que tiene cada vez menos jugadores.

La misma estrategia que en cine y televisión se sigue en la música -los reportes, de paso, aclaran que sigue disminuyendo la venta de físico y creciendo la digital en este campo- dado que Sony invirtió en la compra de parte de los derechos de EMI (ente ellos, el 25,1% de los del acervo de Michael Jackson) lo que le permite crecer cada vez más en la provisión de música digital. Las marcas son el negocio de hoy y de mañana.