Hora pico en el distrito céntrico de Oslo. La ciudad con mejor calidad de vida del mundo confía en el tram, la versión local de nuestro viejo tranvía, para aliviar el tránsito y acercar a sus residentes a casa de manera cómoda, eficiente y ecológica. Aunque haya sido desplazado por el metro (subterráneo) como medio de transporte más empleado por los locales, la presencia de los vagones impulsados por fluído eléctrico, es una constante en el paisaje urbano. Para los visitantes, es la manera ideal para disfrutar de las mejores vistas sobre el fiordo, emplazamiento de los más celebrados museos.

La política de transporte urbano osloíta no es una excepción entre los países desarrollados. Si en San Francisco, una ciudad relativamente pequeña, constituyen una atracción turística más, en grandes capitales como Amsterdam, Lisboa o Zurich, cumplen funciones en paralelo a otros medios de locomoción más modernos.

Una de las urbes con más tradición en el rubro es Milán. Cuenta 140 años de historia y entre las líneas más populares está la número 20, la preferida por los turistas para moverse por sofisticado centro de la ciudad. Ginebra no le va en zaga. En el año 2012, la ciudad se vistió de gala para celebrar los 150 años de su red de trenes en superficie

Famosos por su eficiencia, pero también por su respeto por el pasado, los alemanes tienen mucho que decir al respecto. Sólo en Berlín, la recuperada capital tras la reunificiación, existen 22 líneas que conectan 400 estacions. Más aun, tanto confían en su bondades, que el año pasado inauguraron una línea transnacional que une la estación de Kehl con el centro de Estrasburgo (Francia), en un proyecto calificado como histórico que busca dotar de mayor modernidad la estética urbanística de la capital francesa de la Alsacia, en el Bajo Rin.

Claro que si de tranvías románticos hablamos, se impone una parada obligada en la capital portuguesa. El Tranvía 28 es el más mencionados en todos los folletos de publicidad, y no es mero capricho, ya que usarlo para recorrer el centro histórico es un gran paseo, atravesando el Bairro Alto, Alfama, Chiado, Graça, y hasta la zona del Jardim da Estrela en Campo de Ourique.

Los tranvías en la zona industrial de Alta Silesia, en Polonia, y los tranvías en Melbourne, Australia, presumen de ser las mayores redes de tranvía en el mundo.

En tanto, muy pocas ciudades pueden presumir es de tener una red de tranvías que haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como San Petesburgo. No en vano, sus tranvías datan de 1860. Sentarse en su interior implica sacar pasaje al comunismo de otra época, pero en ésta.

Los primeros servicios ferroviarios de pasajeros en el mundo se iniciaron en 1807 por la Oystermouth Railway (Ferrocarril Oystermouth) en Gales usando carruajes especialmente diseñados en una línea sobre carriles, tirado por caballos, construida para el transporte de mercancías. La técnica no tardó en llegar al Nuevo Mundo, y ya para 1832 se introduce en Nueva York. Y fue en Virginia (1887), que la tracción eléctrica adquirió fuerza, como hasta hoy.