Jonathan Castellari, el joven rugbier gay que el viernes pasado fue agredido por una patota en un local de comidas rápidas del centro porteño, se aprestaba ayer a declarar ante la justicia en el sanatorio donde aún permanece internado luego del ataque, informó un comunicado de la organización 100% Diversidad y Derechos, que lo acompaña.

La Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), que se ocupa también de delitos contra la comunidad LGBTI, designó a la fiscal María Paula Asaro para que lleve adelante la instrucción de la causa.

"El objetivo inmediato de radicar la denuncia es la identificación de los agresores y su puesta a disposición del juzgado interviniente luego de que declare Jonathan. Pero estas personas son emergentes de un odio estructural mayor, por eso hay que aplicar una ley antidiscriminatoria y un protocolo de actuación LGBTI", informó a Télam Martín Canevaro, secretario de 100% Diversidad y Derechos.

Sebastián Sierra, amigo de Jonathan presente en el momento de la agresión, fue recibido el lunes por la fiscal federal Mariela Labozzetta, titular de la UFEM, informó la ONG.

"Jonhy es un activista y trabaja para prevenir este tipo de situaciones, por eso quiso que se visibilice lo que pasó y como nuestro club pertenece a la red International Gay Rugby, el caso se viralizó y tuvimos mucho apoyo", dijo a Télam Hugo Agüero, presidente de Ciervos Pampas Rugby Club al que pertenece Castellari, un equipo que nació hace cinco años como el primer equipo de la Argentina por la diversidad sexual.

Agüero visitó al joven en el santario Güemes, donde continúa internado, y declaró que "todavía lo están observando para determinar si lo operan del ojo, porque tiene una fractura cráneo facial".