Algunos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío. Con la garrapiñada, la sidra y el pionono, el Fin de Año suele traer también balances, discusiones familiares y corridas de último momento.

Para sobrellevar las tensiones del último mes del año y no morir en el intento, es necesario cuidar más que nunca el cuerpo y la mente. Inquietud, irritabilidad, malestares e impaciencia son síntomas de cuadros de estrés o ansiedad que pueden desencadenarse en estas semanas de cierres y comienzos.

“El recuerdo de los seres queridos, los proyectos futuros, con la incertidumbre si se van a poder realizar o no, la inestabilidad económica, situaciones conflictivas que se viven en el país a diario y las pérdidas que se tuvieron en el año son algunos de los disparadores. La ansiedad se presenta como un sentimiento de tristeza, angustia e inquietud, con la sensación de que todo eso es inespecífico, que la persona no tiene motivos objetivos para sentirse así”, describe Hebe Perrone, Directora de la carrera de Psicología de Fundación Barceló.

La especialista aclara que la ansiedad es un estado mental, no necesariamente una patología, que, en ciertas circunstancias, puede transformarse en una modalidad con aspectos disfuncionales. Consultada sobre la conveniencia o no de hacer balances, indica: “Es inevitable. La manera en que cada uno encara el balance, quedarse con los aspectos negativos o con los positivos, es lo que cambia y eso depende de la personalidad.

Y agrega: “El terapeuta, en esta etapa, le puede ayudar a revisar los logros y poner menos énfasis en las pérdidas”. Según comentó, en esta época suelen tener más consultas de pacientes, más llamadas nocturnas y planteos de situaciones conflictivas familiares.

Desde la Fundación El Arte de Vivir, también describen el panorama de estas fechas: “Durante diciembre, suele incrementar la sensación de agotamiento por la suma de eventos, demandas extras por parte del trabajo y de la familia, entre otras cuestiones. Entonces, la clave principal para evitar el estrés a fin de año es no dejar que se acumule. Priorizar se vuelve fundamental”, indican.

Mala cara

Cuando el estrés o la ansiedad atacan, dejan su marca. Los especialistas consultados marcan algunos de los síntomas para detectar este cuadro.

En El Arte de Vivir apuntan a la falta de sonrisa como uno de los primeros signos de estrés. También el cansancio constante, la reacción apresurada ante los estímulos, es decir, molestarse rápido ante determinas circunstancias y estar pegado a la negatividad. Por último, los malestares físicos. “El cuerpo, antes de reaccionar, procesa durante mucho tiempo y luego empieza a demostrarlo a nivel físico”, puntualizan.

Por su parte, Perrone identifica como los síntomas más comunes el temor, la impaciencia, la preocupación y la desconfianza. Marca algunas diferencias: “La angustia es uno de los graduales de la ansiedad, que es un sentimiento natural del ser humano frente a circunstancias que le producen inquietud. En tanto, el estrés intensifica la sensación de ansiedad y puede llevar a la situación de angustia”.

Cuerpo y alma Desde la Fundación Cardiológica Argentina, con el asesoramiento de la Lic. Adriana Marta Alonso, Psicóloga especialista en Psicocardiología, proponen algunas pautas para encarar este último mes del año de la mejor manera. Por un lado, recomiendan tratar de distinguir lo urgente de lo que no lo es y evitar exigirse hacer en un mes lo que no se pudo concretar en el resto de los meses. En segundo lugar, intentar pensar en esta época lo positivo que nos deja el año y agradecer.

No siempre los vínculos generan tensión. Perrone, de la Fundación Barceló, propone reunirse para afrontar las inquietudes de esta época: “Los encuentros con amigos y el compartir generan una sensación de alivio para la ansiedad. Ayuda a la gente que está sola genera también un bienestar que reduce la ansiedad”. Apunta además otros recursos que pueden ser útiles. En primer lugar, la organización. “Para optimizar nuestra salud mental, es necesario mantenerse organizado. Para eso debemos llevar un plan escrito de todos los eventos y tareas a realizar, y atenerse a ese plan”, indica. Las técnicas de relajación (entre las que menciona el yoga, la meditación, el mindfulness) también sirven mucho.

Cuidar la alimentación, realizar ejercicio y descansar es clave. “En la mayoría de los casos no comemos adecuadamente, ni nos ejercitamos como deberíamos o dormimos lo suficiente. Una dieta correcta, una rutina de ejercicios de al menos tres veces por semana y dormir entre 7 y 9 horas, mejora nuestra salud mental y aumenta el bienestar, permitiendo afrontar los problemas con mayor energía”, destacan en la institución. Cuando la situación sobrepasa nuestras posibilidades, recomiendan acudir a la consulta con un profesional.

En la Fundación El Arte de Vivir sugieren una serie de consejos prácticos: pasar más tiempo al aire libre, juntarse con personas queridas, hacer ejercicio y dormir bien, otorgar gestos de amor y cuidado a la gente (“en vez de exigirte, brindate”) y tomarse un tiempo para uno, para reflexionar sobre lo que uno quiere. “Comprendé que todos los días son un fin de año y al mismo tiempo, un año nuevo”, destacan. Y, por supuesto, recomiendan meditar: todas las mañanas eliminar las toxinas a través de la respiración. En tu casa, en el auto, en el colectivo, hacer 10 respiraciones suaves y profundas en un ritmo leve y lo más largo que se pueda mantener. Llevar la atención a la respiración, liberar el pecho y la espalda de toda tensión. Eso te quita las emociones negativas, aumenta tu energía, el entusiasmo, mejora la salud y te trae paz mental, entre otros beneficios.

El instructor Ramiro Mora y Araujo concluye: “Nuestro problema es que constantemente necesitamos algo diferente en vez de estar satisfechos con lo que tenemos. En vez de pensar en lo que no hicimos, en lo que nos faltó, pensemos en todo lo que realizamos, lo que recibimos, a toda la gente que conocimos, las experiencias que pudimos vivir. Tenemos un año más de vida y eso es un motivo enorme para celebrar“.

  • Tentación en exceso: cómo cuidar la alimentación en las Fiestas

No es fácil alimentarse saludablemente en diciembre, entre tantos excesos. Desde la Fundación Cardiológica Argentina brindan unas recomendaciones. A la hora de planificar el menú, sugieren seleccionar alimentos frescos y de bajas calorías, como por ejemplo vegetales, optar por entradas como ensaladas frescas y como acompañamiento del plato principal. El plato principal debería tener algún corte de carne: pollo sin piel, carne de vaca magra, pescado, y en el caso de elegir lechón tratar de que la porción sea moderada y sin piel. Si la opción son las picadas, tratar de elegir fiambres como quesos, pavita o lomito ahumado, jamón cocido, para reducir la cantidad de grasa. Proponen que haya siempre algunos bastones de zanahoria, apio, tomates cherry, para disminuir así las calorías aportadas. Tratar de evitar los snacks que solo aportan calorías y mucho sodio a nuestro cuerpo. Evitar las recetas con mucha mayonesa o aderezos. En el caso de elegirlas, tratar que sean light o mezcladas con queso crema light. Para el postre elegir ensaladas de fruta o brochette frutal. Elegir solo una porción de pan dulce, budín o turrón; así se evita el picoteo constante de la mesa dulce.

En un informe con el asesoramiento de la Lic. Luciana Soledad Valeiras, del equipo de Nutrición, señalan: “Una forma de medir lo que comemos es elegir para cada comida (entrada, plato principal y postre) un plato de tamaño mediano y poner en él todo lo que vamos a consumir. Así podremos controlar las cantidades”.