Autoridades de 25 países de América Latina y el Caribe firmaron hoy viernes en Ecuador la "Declaración de Cuenca" en la que reafirmaron el compromiso regional con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y la Agenda Regional de Desarrollo Social Inclusivo.

La Declaración fue firmada al término del XIV Foro Ministerial sobre Desarrollo de América Latina y el Caribe que se llevó a cabo el jueves y viernes en la ciudad ecuatoriana de Cuenca (sur).

El Foro, que se desarrolló de manera presencial tras dos años de la pandemia de la COVID-19, fue organizado por el gobierno ecuatoriano, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En este espacio, ministros y delegados de la región compartieron experiencias y analizaron estrategias sobre cómo retomar el camino a los ODS a través de la gobernanza efectiva, la protección social y la financiación para el desarrollo.

"Las autoridades reconocieron la necesidad de incentivar una gobernanza efectiva, una institucionalidad inclusiva, eficaz, resiliente y transparente, y una mayor articulación de los diferentes niveles de gobierno, reconociendo que la Agenda 2030 otorga un rol central a los gobiernos y actores locales", reza la Declaración.

Acordaron también, con base en sus contextos y necesidades nacionales, consolidar sistemas de protección social que sean universales, inclusivos, fiscalmente sostenibles y favorables al crecimiento.

Todo ello, adaptado al nuevo contexto de mayor incertidumbre y con un énfasis en proteger el bienestar de las personas en situación de pobreza y otros grupos vulnerables, y crear resiliencia.

De igual manera, se acordó diseñar estrategias para aumentar y hacer un uso más efectivo de los diferentes tipos de financiamiento para el desarrollo sostenible generando un clima de inversión favorable.

El Foro se desarrolló en un contexto difícil para los países de la región, según el PNUD, que sostiene que América Latina y el Caribe enfrentan múltiples retos, ya que a los profundos desafíos sociales, económicos y medioambientales se suman los efectos de la pandemia de la COVID-19.

De acuerdo con la CEPAL, este año la región retornará a una senda de bajo crecimiento económico, similar a la que tenía antes de la pandemia y solo crecería a una tasa del 2,7 por ciento, además de que la pobreza aumentará hasta 33,7 por ciento como resultado de dos años de crecimiento generalizado de los precios de los alimentos y de los combustibles.

Fuente Xinhua