La Policía Civil de Río de Janeiro detuvo a dos ex integrantes de la Policía Militar, acusados de ser los presuntos autores del asesinato de la concejal Marielle Franco, ocurrido el 14 de marzo de 2018.

El supuesto sicario Ronnie Lessa, fue apresado alrededor de las cuatro de la mañana de ayer por agentes de la División de Homicidios y poco después cayó Elcio Vieira de Queiroz, sindicado como el conductor del automóvil que interceptó al de Marielle en la noche del 14 de marzo del año pasado en el centro carioca. En el atentado también falleció Anderson Gomes, que manejaba el otro auto y era asistente de la concejala del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

Ronnie Lessa es sargento jubilado de la policía de Río, institución a la que también perteneció su cómplice Vieria de Queiroz, que fue dado de baja de esa fuerza por su vinculación con las "milicias" parapoliciales.

La detención se llevó a cabo en el marco de la operación "Lume", donde agentes cumplen 32 mandatos de búsqueda y aprehensión, además de la incautación de documentos, teléfonos móviles, ordenadores, armas, accesorios y municiones, entre otros objetos.

Ambas personas fueron detenidas al salir de sus respectivas casas en Río de Janeiro, informó la Policía.

Lessa vive curiosamente en el mismo condominio en el que tiene su residencia el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el barrio de Barra da Tijuca.

Para el Ministerio Público la matanza del 14 de marzo fue un hecho "bárbaro" que tuvo un móvil "político". El atentado fue ejecutado por profesionales que además de tener entrenamiento para operar armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas limpiaron la zona del atentado desconectando las cámaras de seguridad.

La entonces concejala Franco fue acribillada cuando volvía de coordinar un evento llamado "Jóvenes negras moviendo las estructuras". Era socióloga, afrodescendiente, de 38 años y vivía en pareja con la arquitecta Monica Benicio.

Su asesinato provocó gran indignación en Brasil y en el mundo porque era una conocida defensora de causas sociales y minorías, además de destacar por su enérgica condena a abusos policiales.

Tanto la PF como el gobierno del entonces mandatario Michel Temer aseguraron desde un principio que el asesinato lo cometieron grupos paramilitares que actúan de forma parecida a la mafia en Río de Janeiro.