Las privatizaciones de empresas estatales como Petrobras y Eletrobras son rechazadas por siete de cada 10 brasileños, entre ellos los que votan a partidos con una agenda a favor de la venta de las compañías públicas, según una encuesta del instituto Datafolha.

El sondeo, publicado por el diario Folha de São Paulo, indicó que el 67% de la población ve más daños que beneficios al país en la venta de compañías brasileñas a grupos privados, sean nacionales o extranjeros, contra el 25% que opina lo contrario.

La tendencia es diferente en la porción más rica de la población, aquellos que ganan más de 3.400 dólares mensuales. Según Datafolha, se mostraron favorables a la venta de activos públicos el 55% de los consultados.

Entre los más pobres, los que ganan menos de 600 dólares, el apoyo a las privatizaciones es del 13%.

La encuesta se conoce frente al programa de concesiones y privatizaciones lanzado este año por el gobierno de Michel Temer, que incluye la venta de la mayor empresa eléctrica de América latina, Eletrobras.

Respecto de la estatal Petrobras, que fue eje del escándalo de corrupción Lava Jato, el 70% se opone a la apertura de capital o a la privatización de la compañía más grande de Brasil, contra el 21% que se declara a favor.

En 2015, en plena batalla política y jurídica durante el gobierno de la destituida presidenta Dilma Rousseff por la Operación Lava Jato, los que se oponían a la privatización y a la venta de activos eran el 61%.

El gobierno de Temer inició un proceso de desinversión hasta 2020 en Petrobras, con la venta de activos y participación en BR Distribuidora, la red de estaciones de servicio.

El rechazo a las privatizaciones incluye a los votantes de partidos cuyos líderes defienden las privatizaciones. Es el caso del Movimiento de la Democracia Brasileña, el partido de Temer: el 75% de los votantes del partido más grande de Brasil se opone a las privatizaciones.