La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, fue vuelta a rechazar por líderes internacionales y ciudadanos de varios países, que salieron a las calles a repudiar la medida, que socava los intentos de organismos mundiales por alcanzar la paz en Medio Oriente.

La canciller alemana, Angela Merkel, renovó su rechazo a la decisión de Trump e insistió en la necesidad de establecer el estatus de Jerusalén en el marco de una negociación con vistas a una solución de dos estados, uno israelí y otro palestino.

Asimismo, subrayó la necesidad de que Estados Unidos participe de ese proceso.

Alemania, señaló, mantiene su apoyo a las resoluciones de Naciones Unidas y desea "revitalizar" el proceso de paz, pero la Unión Europea no puede buscar sola soluciones al conflicto; "se necesita a Estados Unidos", remarcó.

Por su parte, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, mantuvieron una conversación telefónica en la que se mostraron muy preocupados por la decisión de su par estadounidense.

"Ambas partes expresaron su honda preocupación por la decisión de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y sus planes de trasladar la embajada desde Tel Aviv a esa ciudad", informó el Kremlin en un comunicado.

Putin y Erdogan opinan que esos pasos "pueden anular las perspectivas de un proceso de paz en Oriente Medio", indica en la nota.

Además, la Cancillería rusa reseñó que su postura es que sectores de Jerusalén sean capital tanto de Israel como del futuro Estado palestino, cuyo establecimiento y reconocimiento están respaldados por Moscú. "Ya hemos anunciado que vemos Jerusalén Este como la capital del futuro Estado palestino, y Jerusalén Oeste como la capital de Israel", sostuvo el ministerio.

En el Reino Unido, el ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, calificó de "prematura" la decisión de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital israelí porque "no ayuda" a conseguir avances en el proceso de paz en Medio Oriente.

En tanto, el rey jordano, Abdallah II, custodio de los lugares santos musulmanes en Jerusalén Este, prometió mantener el estatus histórico de Jerusalén y llamó a la comunidad internacional a rechazar la decisión estadounidense.