A cinco meses de su asunción, el presidente de  Ecuador Guillermo Lasso enfrentó la protesta más importante no solo por la dimensión de los cortes y las marchas, sino porque además le llegó en un momento de múltiples frentes abiertos.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) y el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) aportaron los grupos más numerosos que marcharon en todo el país, pero también fueron de la partida la Unión Nacional de Educadores (UNE) y la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), entre decenas de organizaciones.

Al estado de excepción que puso a militares en las calles ante la ola de inseguridad, Lasso sumó la semana pasada el congelamiento del precio de los combustibles, un punto reclamado casi por unanimidad desde todos los sectores sociales, pero el decreto que dispuso esa medida también habilitó antes un nuevo incremento, lo que empujó estas protestas.

El mandatario pareció preocupado por la protesta de hoy: en las últimas 24 horas subió a su cuenta de la red Twitter una decena de textos, todos de tenor similar y con la etiqueta #DileNoalParo, en los que cuestionó básicamente el corte de rutas y calles.


El vocero oficial del Gobierno, Carlos Jijón, remarcó que “las actividades laborales del país” se desarrollaron “con relativa tranquilidad” por el trabajo de la Fuerza Pública que impidió el cierre de rutas.

Jijón señaló que el Ejecutivo mantenía “las manos abiertas para un diálogo con todos los sectores, respetando el derecho a la protesta de manera pacífica y garantizando que la disconformidad de ciertos sectores, como las movilizaciones, se realicen en el marco de la ley”.

Aunque Jijón detalló que solo seis vías habían sido bloqueadas y que hubo 18 personas detenidas, una y otra cifra eran difíciles de confirmar: muchos de los cortes fueron esporádicos y breves, y las organizaciones denunciaron más arrestos, en algunos casos también por poco tiempo.

En sus redes sociales, la Conaie denunció “represión policial y militar” en Cotopaxi e Imbabura y su titular, Leonidas Iza -que estuvo en Saquisilí- reportó siete manifestantes detenidos en Guayas, uno en Sucumbíos y uno en Cotopaxi.

El paro no es la solución, la campaña oficial 


“Aquí estamos para reclamar derechos, no somos enemigos internos para que nos declare la guerra; escuche, presidente: todos estamos viviendo esta pobreza, incluidas las arcas fiscales, pero no podemos sacar el dinero de la gente más pobre sino congelar (los combustibles) a los precios planteados e ir a una discusión más integral sobre la política de focalización", advirtió Iza en su discurso.

En Quito, en tanto, la Policía acordonó todos los accesos al Palacio de Carondelet, sede gubernamental, en un radio de cientos de metros alrededor, con dos hileras de agentes detrás de vallas entrelazadas. Más cerca del Palacio de Gobierno, a menos de 100 metros, estaban las Fuerzas Armadas, con grupos especiales.

Por el centro histórico de la capital marcharon dirigentes y militantes del FUT, del gremio de los docentes y otros sindicatos y organizaciones. Cuando las columnas llegaron a la céntrica Plaza San Francisco la Policía buscó dispersarlas y usó gases lacrimógenos, lo que generó corridas y enfrentamientos.

Por la noche, Vela informó en conferencia de prensa que 37 personas fueron detenidas "por encontrarse en actos contrarios a la Constitución y al Código Penal, interrumpiendo la circulación y el tránsito en las vías de Ecuador", según la agencia de noticias Sputnik.

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