Unos 20 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe ni estudian ni trabajan, lo que representa un 21% del total de este segmento de población en la región.

Por otro lado, el 70 % de los jóvenes que trabajan lo hacen en el sector informal, y entre los que están dentro del mercado formal, hay una alta temporalidad. Además, el 40 % de los entrevistados no son capaces de hacer cálculos matemáticos "muy simples y útiles para su día a día".

Así lo revela un estudio publicado por el estatal Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) de Brasil, los mayores índices de los denominados "ninis" se registraron en México (25%), El Salvador (24%), Brasil (23%) y Haití (19%). La Argentina no fue incluida en el informe.

La crisis económica, la falta de políticas públicas, los problemas de salud y las obligaciones familiares figuran entre los factores que explican esos resultados en esos países, según la investigación "Millennials en América Latina y el Caribe: ¿Trabajar o estudiar?", que analizó los datos de unos 15.000 jóvenes de entre 15 y 24 años que viven en áreas urbanas de Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

"En todos los países investigados, hay un contingente expresivo de jóvenes que no trabajan ni estudian, en su mayoría de familias con menos recursos", señaló el informe, realizado por el Ipea en asociación con la Fundación Espacio Público de Chile, el Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional de Canadá y el Banco Interamericano de Desarrollo ( BID).

En cuanto al sexo, el número de mujeres que ni estudian ni trabajan es casi el doble que el de los hombres en esas edades, un fenómeno que prácticamente se triplica en países como El Salvador y Brasil.

No obstante, informe señala que los jóvenes analizados, "con excepción de los haitianos", tienen "mucha facilidad para lidiar con dispositivos tecnológicos" y "poseen altas habilidades socioemocionales".

Asimismo, "los jóvenes de la región presentan altos niveles de autoestima y de autoeficiencia" para "organizarse" y "alcanzar sus propios objetivos".

En este sentido, los investigadores subrayaron "la necesidad de inversiones en el entrenamiento y la educación de los jóvenes" y sugirieron la "adopción de políticas públicas" que les ayuden a "hacer una transición exitosa" hacia el mercado de trabajo.