Cuando el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, habló sobre un "intrépido viaje hacia el establecimiento de un régimen de paz" en Berlín en julio del año pasado, muchos vieron esa posibilidad como un asunto de un futuro lejano.

En menos de un año, sin embargo, las expectativas son altas en un avance histórico en los esfuerzos para terminar de manera oficial la Guerra de Corea (1950-53) y traer una paz duradera a la dividida península.

Aliviar las tensiones militares y formular juntos un régimen de paz son uno de los tres puntos principales de la agenda de la histórica cumbre entre Moon y el líder norcoreano, Kim Jong-un, junto con la desnuclearización y la cooperación bilateral.

Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra, ya que el conflicto terminó hace más de seis décadas con un armisticio, no con un tratado de paz. La península coreana se ha visto afectada por repetidas crisis de guerra en medio del desarrollo nuclear y de misiles del Norte.

Expertos en la materia señalan que es urgente reemplazar el Acuerdo de Armisticio con un tratado de paz. Declarar el final de la guerra sería un prólogo simbólico. El 65º aniversario del armisticio está programado para el 27 de julio.

La declaración del final de la guerra no puede resolverse solo a través del diálogo entre el Sur y el Norte, y necesita al menos un acuerdo trilateral entre Corea del Sur, Corea del Norte y EE.UU. para su éxito, dijo Moon al primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante un conversación telefónica.

Y es que Corea del Sur no es signataria del Acuerdo de Armisticio, que fue firmado por las fuerzas de las Naciones Unidas (lideradas por EE.UU.), Corea del Norte y China.

En ese sentido, la cumbre entre el presidente surcoreano y el líder norcoreano puede servir como una "guía" para las conversaciones posteriores entre Kim y Trump en mayo o principios de junio.

Im Jong-seok, el jefe de gabinete de Moon, comparó el encuentro en Panmunjom con la Cumbre de Malta de 1989 que condujo al final de la Guerra Fría.

En 2007, el entonces presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, y su homólogo en ese momento, Kim Jong-il, acordaron "trabajar juntos para avanzar en el tema de convocar a los líderes de las tres o cuatro partes directamente interesadas en la península y declarar un final para la guerra".

Las dos partes fracasaron en avanzar más, en medio de la falta de discusiones adicionales a nivel de cumbre, ya que el poder presidencial del Sur pasó al bloque conservador.

De hecho, poner fin de manera oficial a la guerra y firmar un tratado de paz, un requisito previo para un régimen de paz en la península coreana, no son asuntos sencillos a pesar de la posibilidad de un acuerdo de "paquete" político integral.

En caso de que Pyongyang y Washington opten por un enfoque gradual, esto llevaría más tiempo.

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