El sector público de Brasil registró un déficit primario de 909 millones de reales en noviembre (275 millones de dólares), muy inferior al del mismo mes del año pasado, pero que volvió a poner a uno de los indicadores macroeconómicos más delicados en terreno negativo.

Los datos del Banco Central (BCB) para el anteúltimo mes del año mostraron que el rojo fiscal previo al pago de intereses de la deuda es de 148.999 millones de reales en la medición a 12 meses, equivalente a 2,29% del PBI.

Para todo 2017, el gobierno fijó una meta de un déficit de 163.100 millones de reales.

Si bien el indicador volvió a terreno negativo -en octubre había cortado una racha de cinco meses consecutivos en rojo- mostró una mejora sustancial respecto al déficit de 39.141 millones de reales de noviembre de 2016, cuando la economía atravesaba una fuerte recesión, previo a iniciar una recuperación que tiene en las cuentas públicas su talón de Aquiles.

El inesperado superávit presupuestario primario de octubre, según datos oficiales, fue tomado como una señal de una mejor recaudación de impuestos por una aceleración de la recuperación económica.

Sin un mayor ajuste, el próximo año exigirá fuertes restricciones, dijo Ana Paula Vescovi

El gobierno central, que incluye los ministerios, el sistema de seguridad social y el banco central, tuvo ese mes un superávit primario de 1.348 millones de reales (u$s406 millones), en comparación con la mediana de las previsiones de un déficit de 14.600 millones de reales, según un sondeo de Reuters.

Buscando atender ese frente, el Congreso aprobó un congelamiento del gasto público por 20 años -solo actualizado por la inflación- y el gobierno del presidente conservador Michel Temer lanzó una ofensiva para recortar el costoso sistema de jubilaciones, que no ha encontrado suficiente apoyo entre los legisladores, preocupados por sus posibilidades de reelección en octubre próximo.

La secretaria del Tesoro, Ana Paula Vescovi, dijo que, sin un mayor ajuste, el próximo año exigirá fuertes restricciones.

Raul Velloso, consultor económico y exsecretario de Asuntos Económicos del Ministerio de Planificación, coincide: "Lo que falta es una corrección en el área fiscal, que es muy difícil que ocurra por la situación política. Será un año complicado", señaló a la agencia de noticias AFP.

"Desde el punto de vista de la recuperación de la economía, del lado privado las cosas están muy favorables, pero lo que depende de cambios legislativos está muy difícil (...) Brasil va a tener que esperar" al nuevo gobierno, añadió.

Pese a las dificultades para controlar el gasto público, el país dejó atrás una de las peores recesiones de su historia, que entre 2015 y 2016 produjo dos contracciones consecutivas de 3,5 % en su economía.

El reporte de noviembre del BCB volvió a mostrar a la deuda pública bruta en 4,8 billones de reales, equivalente al 74,4% del PIB, sin cambios respecto a octubre.