El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, realizó un último intento antes de que se definiera su destitución en el Congreso y se presentó ante el pleno del Legislativo para defenderse de la moción de vacancia por incapacidad moral permanente, solicitada por la asesoría financiera que su empresa Westfield Capital dio a Odebrecht entre 2004 y 2007 por un proyecto de irrigación en Perú. "Pido profundas disculpas y espero que el Parlamento entienda la magnitud del error que pretenden cometer (...), el daño no me lo harán a mí, sino al país, expresó Kuczynski antes de que comenzara la votación.

En esta vacancia no se trata de PPK (como se conoce al gobernante), se trata del futuro de nuestro país", enfatizó.

El jefe de Estado también pidió disculpas porque, según dijo, debió "ser el primero en advertir las dificultades para sanar las heridas, tras la contienda democrática" de 2016, en las que venció por estrecho margen a la actual líder opositora Keiko Fujimori.

"No soy corrupto, no he mentido, jamás he favorecido a ninguna empresa o persona durante mi gestión como ministro de Energía y Minas, de Economía o como Primer Ministro, tampoco lo he hecho desde que soy Presidente", agregó.