Al menos 22 civiles, entre ellos nueve niños, murieron ayer por un bombardeo de la coalición internacional, liderada por EEUU, contra una localidad controlada por el grupo islamista radical Estado Islámico (EI) en la provincia nororiental siria de Deir Ezzor.

Así lo informó Observatorio Sirio de Derechos Humanos en un comunicado difundido ayer que agrega que el ataque tuvo lugar contra la población de Shaafa, dominada por los yihadistas y situada en el este de esta región, informó la agencia de noticias EFE.

Hace dos días al menos 25 civiles perdieron la vida por un ataque aéreo de la coalición contra el área de Dahra Aluni, en el este de esa provincia.

En la mitad oriental de Deir Ezzor, el EI mantiene en su poder un reducto de territorio que abarca cuatro localidades.

Con las víctimas de ayer, el Observatorio destacó que al menos 129 personas murieron por bombardeos de la coalición en Siria, la mayoría familiares de combatientes y cabecillas del EI.

En el pasado, esa región fue uno de los feudos más importantes de los rebeldes en Siria junto a la provincia de Raqqa, pero los radicales perdieron en los últimos meses la mayor parte de su dominios frente a las milicias kurdas y las fuerzas gubernamentales sirias.

Sin escape

Ningún civil logró salir del bastión rebelde de Ghouta Oriental, en las afueras de la capital siria, en los dos días de la incumplida pausa humanitaria impulsada por Rusia, que no logró frenar los combates y además desató un áspero frente diplomático cuando Moscú acusó a Washington de mentir sobre el uso de armas químicas por parte de Damasco.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que el intervalo en el este de Ghouta fue precedido por un bombardeo de ataques aéreos en las ciudades de Harasta y Duma, donde el Ejército sirio y sus milicias aliadas se enfrentan a insurgentes para avanzar con una ofensiva terrestre que abarca varios frentes desde el este y el oeste.

Rusia decretó una pausa humanitaria en intervalos de cinco horas diarias, que se inició el martes y tiene por objetivo permitir que los civiles salgan de la acosada región, pero en los dos intervalos no ingresó ayuda humanitaria ni tampoco logró salir ninguno de los alrededor de 400.000 civiles, que desconfían de la tregua.

La ONU y las agencias de ayuda criticaron también el acuerdo unilateral, argumentando que no da garantías de seguridad, informó la agencia de noticias EFE.

Los intensos combates registrados entre el Ejército y la facción islamista el Ejército del Islam frustraron la segunda jornada desde sus inicios, cuando al menos cuatro cohetes impactaron en las proximidades del corredor humanitario.

El frágil frente diplomático del conflicto, en tanto, se agravó cuando el presidente ruso Vladimir Putin, advirtió ayer que su país no tolerará eternamente los ataques terroristas contra Ghouta Oriental y recordó que la resolución 2401 aprobada el fin de semana por el Consejo de Seguridad de la ONU no contempla la suspensión de la lucha contra los grupos terroristas en territorio sirio.

"Algunas veces los ataques con obuses y proyectiles de mortero llegan a los 50 u 80 por día. Las bombas caen incluso en el territorio de nuestra embajada y legación comercial. ¿Qué vamos a hacer, tolerarlo eternamente?", dijo Putin en rueda de prensa.