Un juez del Tribunal Supremo español decidió mantener en prisión al ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras, a los dirigentes Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, y al ex responsable de Interior catalán, Joaquín Forn, mientras que liberó bajo fianza a otros seis independentistas.

La decisión del juez Pablo Llarena coincide con el inicio de la campaña para las elecciones del 21 de diciembre, en la que pretendían participar la mayoría de estos líderes separatistas presos.

El juez adoptó decisiones diferenciadas respecto a los dirigentes catalanes teniendo en cuenta su grado de implicación en el proceso de secesión catalán, por el que se enfrentan a delitos de rebelión, sedición y malversación.

En su resolución, Llarena explicó que el ex vicepresidente y de los otros tres dirigentes que quedan en prisión, podrían incurrir en una reiteración delictiva vinculada de forma directa con las "explosión violenta" atribuida al delito de rebelión.

Menciona como antecedentes los incidentes del 20 de septiembre pasado durante un allanamiento al Departamento de Economía en Barcelona, a raíz de unas actuaciones judiciales destinadas a evitar el referéndum de secesión del 1º de octubre, que había sido prohibido.

En referencia a esos hechos, el juez señala que los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, habrían dirigido la actuación de la multitud llegando a "modular la intensidad de los actos de violencia" que se produjeron.