Más de mil personas fueron condenadas por participar de las protestas de los llamados chalecos amarillos que se desarrollan desde mediados de noviembre en varias ciudades de Francia, informó el primer ministro galo, Edouard Philippe, que reveló que se reforzará la seguridad en todo el país ante una nueva protesta el próximo sábado.

"En total, se pronunciaron más de 1.000 sentencias; cerca de 5.600 personas fueron detenidas desde el inicio de las manifestaciones", dijo Philippe a la cadena TF1.

Agregó que las autoridades francesas decidieron aumentar el número de agentes que garantizarán la seguridad, durante la novena acción de los chalecos amarillos que tendrá lugar el 12 de enero.

Según el primer ministro, 80.000 agentes de seguridad, incluidos unos 5.000 policías y gendarmes en París, mantendrán el orden en toda Francia.

Los manifestantes, que visten chalecos amarillos fluorescentes, protestaban en un principio por el alza en los precios de los combustibles y los impuestos relacionados, pero luego sus reivindicaciones se extendieron a otras demandas sociales y políticas, incluyendo las exigencias de renuncia del presidente Emmanuel Macron.

Las manifestaciones derivaron en muchos casos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, destrucción de edificios y automóviles, saqueos y otros hechos violentos.

Las manifestaciones del último sábado reunieron a unas 50.000 personas en todo el país, de acuerdo con los datos de Interior, de ellas unas 4.000 personas en la capital, según el periódico Le Monde.