El gobierno de Francia postergó por seis meses el aumento de los impuestos a los combustibles que debía empezar a regir el próximo 1 de enero, ante el creciente malestar social expresado en las protestas de los "chalecos amarillos" a lo largo del país.

El primer ministro, Edouard Philippe, fue el encargado de anunciar la medida, luego de dos semanas de violentas manifestaciones que provocaron centenares de heridos y detenidos y dos víctimas fatales.

"Estas decisiones deben relajar las tensiones y traer de vuelta la serenidad al país", dijo el primer ministro en un mensaje televisado. "Ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación", agregó.

El gobierno de Emmanuel Macron planeaba aumentar los gravámenes a las naftas en 2,9 centavos de euro y el del diésel en 6,5 centavos, como forma de impulsar un recambio general de vehículos hacia modelos más amigables con el medio ambiente.

La decisión marca la primera vez que Macron da marcha atrás en alguna de sus iniciativas en 18 meses de gobierno, y ocurre cuando el mandatario galo registra los menores índices de aprobación de su gestión.

Philippe también advirtió que el gobierno francés deberá modificar su presupuesto. "El gasto tendrá que reducirse, porque no queremos dejar deuda a nuestros hijos. La deuda ya es considerable", advirtió el funcionario.

Las manifestaciones dejaron más de 400 detenidos y afectaron a la economía francesa en distintos sectores, como el turismo y la logística. Medios europeos describieron a las protestas generalizadas como las mayores en el país desde las de 1968.

Junto con la suspensión del alza impositiva, se congelará también por medio año el endurecimiento de las condiciones de la inspección técnica de vehículos previsto para 2019, y tampoco aumentarán las tarifas de la electricidad y el gas durante todo el invierno.

El gesto apunta también a descomprimir otros frentes de conflicto que comenzaron a despuntar en el horizonte de la administración Macron. Y es que los estudiantes de bachillerato bloquearon más de un centenar de institutos; el mayor sindicato de agricultores, la FNSEA, advirtió sobre posibles manifestaciones a partir de la semana que viene y la combativa central CGT convocó a un "día de acción" para el 14 de diciembre.

Tras los anuncios, algunos grupos de "chalecos amarillos" aceptaron la moratoria como un gesto de buena voluntad y levantaron el bloqueo sobre refinerías en Bretaña, en el noroeste de Francia. Otros, sin embargo, consideraron que el congelamiento tributario está lejos de sus objetivos y prometen seguir en las rotondas y autopistas del país.

A juzgar por las primeras reacciones, todo apunta a que Francia volverá a vivir un sábado "caliente" el 8 de diciembre, para cuando están convocadas nuevas manifestaciones en todo el país.