Después de casi un año de pulseadas judiciales, la Corte Suprema de Estados Unidos apoyó ayer a la última versión del veto migratorio del presidente Donald Trump, que prohíbe la entrada por tiempo indeterminado de los ciudadanos de Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad y Corea del Norte.

Ni bien Trump firmó este último veto, gobiernos opositores de varios estados y organizaciones de derechos civiles apelaron nuevamente ante la Justicia y consiguieron otro amparo.

Sólo una parte mínima de la normativa pudo ser implementada en octubre: el endurecimiento de los controles para los ciudadanos iraníes y el veto migratorio completo a la primera plana del gobierno venezolano y sus familiares directos.

El resto fue considerado por dos jueces federales de primera instancia de Hawái y Maryland como una mera reedición de las medidas discriminatorias de los primeros dos vetos contra musulmanes, que violaban la Primera Enmienda de la Constitución que protege la libertad de culto.

A través de una breve orden judicial, la Corte aprobó una petición del gobierno de Trump para eliminar las restricciones impuestas por tribunales inferiores a la última versión del veto migratorio proclamado el 24 de septiembre, informó la agencia de noticias EFE.

Con este tercer veto migratorio Trump buscaba mantener viva su política de fronteras cerradas para parte de Medio Oriente y África, principalmente, ya que su segundo veto de seis meses había vencido.

A los pocos días de asumir la Presidencia, Trump presentó su primer veto migratorio y desató la furia de miles de estadounidenses que corrieron a solidarse con los refugiados e inmigrantes que comenzaban a ser detenidos en los aeropuertos de las principales ciudades del país.

A las protestas espontáneas en aeropuertos, se sumaron condenas de dirigentes políticos locales e internacionales y, pronto, las primeras medidas cautelares de la justicia federal.

Trump rebotó una y otra vez contra los tribunales hasta que logró hace aprobar en el Senado federal a su candidato para completar a la Corte Suprema. Desde entonces, los vetos migratorios del mandatario consiguieron todos fallos favorables.

La Corte Suprema no dio a conocer sus argumentos, pero adelantó que espera que los tribunales inferiores revisen lo antes posible los puntos que tienen pendientes para que pueda tomar una decisión definitiva a nivel federal.

Las juezas Ruth Bader Ginsburg y Sonia Sotomayor, sin embargo, destacaron su disidencia en minoría con la orden judicial.

Esta semana hay programadas audiencias para analizar el veto migratorio y los fallos en primera instancia en una corte de apelaciones en Richmond, Virginia, y en San Francisco, California.

La decisión supone que la Administración podrá prohibir o restringir la entrada de ciudadanos de estos seis países de mayoría musulmana, incluso aunque tengan vínculos con personas con residencia legal en el país o con instituciones estadounidenses.

Además supone la eliminación del dictamen del Supremo del pasado mes de junio, que permitía parcialmente la entrada en vigor una versión anterior del veto migratorio para personas con vínculos de "bona fide" con Estados Unidos, tales como familiares de residentes o estudiantes.

  • Defensa de un ex colaborador

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vertió nuevas críticas contra la investigación especial sobre el Rusiagate y dijo sentirse “muy mal” por su ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn, quien la semana pasada se declaró culpable de mentir al FBI sobre contactos que hizo con Rusia en nombre del mandatario.

“Creo que es una vergüenza”, dijo Trump sobre la situación de Flynn, y agregó que era “muy injusto” que su confesión “haya arruinado su vida”. El presidente republicano contrastó el tratamiento dado a Flynn con el de su ex rival demócrata en las elecciones del año pasado, Hillary Clinton, de quien dijo que “mintió muchas veces al FBI y nada sucedió”.

“Flynn mintió y eso destruyó su vida”, señaló Trump a periodistas en Washington antes de partir hacia el estado de Utah para un acto. Pese a sus afirmaciones, el FBI no concluyó que Clinton haya mentido a sus agentes.

El ex director del FBI James Comey testificó el año pasado que los interrogadores de la Oficina Federal de Investigaciones concluyeron que la entonces candidata presidencial demócrata había dicho la verdad.