La guerra comercial entre Estados Unidos y China terminaría beneficiando a empresas en Europa, México, Japón y Canadá,que podrían sumar miles de millones de dólares en pedidos de exportación si el conflicto se prolonga.

Así lo asegura un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés), que señala que "el efecto de los aranceles entre Estados Unidos y China sería principalmente distorsionador", según palabras de Pamela Coke-Hamilton, jefa de la división de comercio internacional de la UNCTAD. "El comercio bilateral entre Estados Unidos y China disminuirá y será reemplazado por el comercio originario de otros países", agregó.

El estudio advirtió que los aranceles "hacen poco para ayudar a las empresas nacionales" en Estados Unidos y China. E incluso si terminan beneficiando a los exportadores en otros países, también corren el riesgo de desencadenar una secuencia dañina de efectos negativos en todo el mundo.

Los gobiernos de Estados Unidos y China se esfuerzan por alcanzar un acuerdo antes del 2 de marzo. Si no logran llegar a un consenso antes de la fecha límite, Estados Unidos ha amenazado con subir del 10% al 25% los aranceles en 200.000 millones de dólares en productos chinos.

De los más de 300.000 millones de dólares del comercio entre China y Estados Unidos que se ha visto afectado por nuevos aranceles desde julio de 2018, es probable que unos 250.000 millones se trasladen a otras economías, estima la ONU.

La Unión Europea gana la mayor parte, alrededor de 70.000 millones de dólares de nuevas exportaciones, según el estudio. Eso se debe a que las economías del bloque son competitivas a nivel mundial y tienen el mayor potencial para aumentar sus exportaciones, según el informe. México, Japón y Canadá podrían agregar más de 20.000 millones de nuevas exportaciones.

"Los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas", dijo la ONU.

Pero las ganancias para algunos países podrían verse socavadas por otros aspectos de la guerra comercial, que ha contribuido a una desaceleración económica en China y desencadenado la volatilidad en los mercados mundiales.

Una batalla arancelaria continua puede perjudicar aún más a "la todavía frágil economía global" al perturbar las cadenas de suministro mundiales y provocar agitación en los precios de las materias primas y los mercados financieros, dijo la ONU. El organismo advirtió que "más países pueden unirse a la lucha" al imponer sus propios aranceles y que "las tensiones comerciales podrían derivar en guerras cambiarias".

Incluso si algunas industrias europeas pudieran beneficiarse del comercio que está yendo hacia ellos por los impuestos, muchas de las principales compañías del continente están lejos de ser inmunes al conflicto debido a sus operaciones mundiales.

Las automotrices alemanas Daimler y BMW, que exportan vehículos de alta gama a China desde sus plantas en Estados Unidos, dijeron el año pasado que los aranceles chinos sobre autos fabricados en Estados Unidos estaban perjudicando sus ganancias.