El presidente de Brasil, Michel Temer, está considerando retrasar la votación sobre la crucial reforma de las pensiones de Brasil hasta después de las elecciones de octubre mientras lucha por obtener el apoyo del Congreso, según un alto asesor presidencial citado por la agencia Bloomberg.

La demora haría más fácil obtener el respaldo de los legisladores que temen que el apoyo a la impopular ley ahora pueda afectar sus posibilidades de reelección, dijo el asesor que pidió el anonimato porque la discusión no es pública.

El gobierno ya había abandonado su propuesta original el año pasado porque no tenía los 308 votos necesarios para aprobarla. El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, insiste desde entonces en que el proyecto de ley se someterá a votación en febrero.

Su tranquilidad no logró convencer a S&P Global Ratings, que rebajó la semana pasada la calificación de Brasil a un nivel más profundo en la categoría especulativa debido a la preocupación sobre el aumento de los niveles de deuda. Eurasia pone la probabilidad de aprobación de la ley este año en apenas 30 por ciento.

Las acciones brasileñas borraron las ganancias luego del informe de Bloomberg sobre el posible retraso de la reforma, con el índice Ibovespa de referencia 0,5% a la baja en las operaciones de ayer por la tarde.

El gobierno seguirá intentando obtener el apoyo que necesita para febrero, pero no presentará el proyecto de ley para una votación sin la certeza de que será aprobado, dijo el asesor. El presidente de la cámara baja, Rodrigo Maia, dijo a principios de esta semana en Nueva York que, aunque la reforma del sistema de pensiones seguía siendo una prioridad, no era optimista sobre su tratamiento en febrero.