El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, dio otro paso en procura de neutralizar la influencia de su antecesor, Rafael Correa, al revelar su intención de reformar la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) que su predecesor promulgó para la difusión de noticias y opiniones.

Es el cuarto golpe político de Moreno a su antecesor -y aún formalmente correligionario- en menos de 10 meses de gobierno. "Por encargo del presidente Lenín Moreno, vamos a emprender un proceso para reforzar el diálogo con los medios de comunicación, para una reforma a la LOC", afirmó el secretario de Comunicación, Andrés Michelena, tras asumir el cargo el miércoles pasado.

Michelena prometió una gestión "de puertas abiertas" y con "honestidad en los procesos de información, para que no se trate de dañar la honra de ningún otro ser humano".

"Seré un impulsor de la independencia de los medios públicos" y, de ser necesario, "contrataremos espacios publicitarios para informar, no de propaganda", aseguró el flamante funcionario. La iniciativa fue celebrada por organizaciones profesionales y empresariales de medios.

El director ejecutivo de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios), César Ricaurte, llamó a reformar la LOC de manera "urgente" para "despojarle de su carácter sancionatorio".

"Queremos construir una ley que promueva derechos, no que sancione", y en la cual "los defensores de audiencias deben ser una potestad de todos los medios, sin imponer nada", sostuvo el director de la Asociación de Editores de Periódicos (Aedep), Francisco Rocha.

Fundamedios y la Aedep integran el llamado Grupo Democrático, que viene impulsando la necesidad de reformar la LOC.

La LOC fue promulgada a mediados de 2013 con el objeto de "asegurar el ejercicio" de "la libertad de expresión" y el "derecho a la comunicación de todas las personas, en forma individual o colectiva", según los considerandos de la norma publicada en el Registro Oficial.

Tras la sanción parlamentaria, dicha ley fue defendida por Correa, quien sostuvo que "asegura que haya buena prensa, verdadera libertad de expresión", y criticada por la oposición política y organizaciones humanitarias.