Los inversores comienzan a mostrar cierto escepticismo sobre Brasil, ante las previsiones de un largo proceso de tratamiento legislativo de la reforma al sistema de pensiones, las desacertadas expresiones públicas del presidente Jair Bolsonaro, y cifras económicas no muy positivas.

A medida que se va disipando la euforia inicial por el triunfo de Bolsonaro en las elecciones del año pasado, los inversionistas empiezan a reclamar por señales de avances concretos. Algo que esperan tener la próxima semana, cuando se lance la subasta de 12 aeropuertos en todo Brasil.

Las estaciones aéreas que se licitarán el 15 de marzo, además de los ferrocarriles y puertos que se concesionarán a fin de mes, fueron valuadas por el gobierno en unos 7.600 millones de reales (u$s2.000 millones), señaló la Agencia Bloomberg.

Otras medidas que concitan el interés de los mercados financieros son una propuesta para otorgar independencia formal al Banco Central y un proyecto de ley que abriría el sector de saneamiento público a mayor competencia.

El problema es que asegurar la aprobación del proyecto de ley en el Congreso no será fácil

Bolsonaro asumió el cargo en enero en medio de expectativas de que su gobierno potencie el crecimiento, reduzca la deuda y restablezca el orden en las cuentas fiscales de Brasil. El ministro de Economía, Paulo Guedes, señaló que el plan tendiente a ahorrar más de un billón de reales al modificar el sistema previsional era el primer paso para lograr esos objetivos.

El problema es que asegurar la aprobación del proyecto de ley en el Congreso no será una tarea fácil. El gobierno de Bolsonaro necesita el respaldo de tres quintas partes de la Cámara de Diputados y el Senado, mayoría calificada prevista por la Constitución para modificar una legislación de este tipo. Y se prevé que las negociaciones con los bloques parlamentarios debiliten algunos de los puntos clave del texto, incluida la edad mínima de jubilación.

"El enfriamiento del optimismo de los inversores por Brasil -y no por el gobierno de Jair Bolsonaro propiamente dicho- se justificó, entre otros factores, por la divulgación de indicadores de coyuntura más débiles que lo esperado (índices de confianza, ventas minoristas, producción industrial, etc.)", señaló Nicolás Takeo, de la agencia de bolsa Socopa, según reportó AFP.

El operador bursátil considera "difícil evaluar si los inversores dieron demasiado crédito político al gobierno de Bolsonaro", pero señala que Guedes, al optar por una reforma más dura que la que ya estaba avanzando en el Legislativo con el gobierno anterior, "provocó divergencias, debido a que algunos operadores creen que será mucho más difícil aprobarla en el Congreso".

A esto se suma que las proyecciones de crecimiento no paran de bajar, después de un 2018 decepcionante, con un aumento del PBI de 1.1%, similar al del 2017. Las expectativas del mercado para el 2019 cayeron de 2.57% a inicios de febrero a 2.30%, según la última encuesta Focus del Banco Central. La OCDE por su parte prevé un crecimiento de 1.9%, dos décimas menos que en noviembre pasado, en un contexto de desaceleración global.