El presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó a dialogar hoy a los principales sindicatos y cámaras empresariales del país para discutir la crisis desatada por las protestas del heterogéneo movimiento de los chalecos amarillos, tras una nueva jornada de manifestaciones que terminó con más de 1.700 detenidos y casi 100 heridos.

"Globalmente" la violencia de ayer fue menor que la semana precedente y "el nivel de tensión bajó", pero la situación "no es satisfactoria", declaró hoy el vocero del gobierno francés, Benjamin Griveaux, en una entrevista a la emisora Europe 1.

Las autoridades estiman que alrededor de 136.000 manifestantes salieron a las calles en todo el país -una cifra similar a la semana pasada y cerca de la mitad de las primeras jornadas de protestas masivas- y unos 10.000 sólo en París.

A nivel nacional, el número de detenidos ascendió a 1.723 personas, de las que 1.220 quedaron bajo custodia en comisaría, precisaron fuentes del Ministerio, mientras que los heridos ascendieron a 96, entre ellos 10 policías.

El diálogo convocado para hoy por Macron también incluiría a los presidentes de la Asamblea Nacional y del Senado, y a los responsables de asociaciones de municipios y regiones, informó el canal France Info, citado por la agencia de noticias EFE.

La reunión está prevista para las 10 de la mañana (6 hora de Argentina) y estará precedida por un discurso público de Macron, que podría televisarse esta noche o mañana temprano.

Desde que volvió de la cumbre del G20 en Buenos Aires, Macron mantuvo silencio toda la semana -con la excepción de algún tuit- y dejó la gestión diaria de las protestas al primer ministro, Édouard Philippe.

El viernes pasado, antes de la jornada de movilizaciones de ayer, Philippe recibió a una delegación de una facción considerada moderada dentro del movimiento de los chalecos amarillos. Al mismo tiempo, la ministra francesa de Trabajo, Muriel Pénicaud, se reunió con empresarios y los principales sindicatos del país, con excepción de la Confederación General del Trabajo (CGT), la segunda central del país que decidió boicotear el encuentro.

Pese a que estas reuniones con sectores de la sociedad civil se han repetido cada vez con más frecuencia en los últimos días, el arco político reclama una mayor participación del presidente, una figura institucional central en Francia en los momentos de crisis.

Desde hace casi un mes, cientos de miles de franceses identificados con chalecos amarillos han protagonizado masivas protestas en todo el país y algunas de las escenas más violentas de los últimos tiempos en París.