Existe alguien más rápido que los futbolistas Angel Di María o Lionel Messi en Argentina: el dólar.

La divisa norteamericana es un viejo trauma argentino que, en su irrefrenable carrera, va depreciando al peso, incrementando costos, deudas e inflación​​​.

Esta realidad también la viven los clubes de fútbol, incluso los más grandes como Boca o River. Es éste último el que ha decidido partir una lanza del folclore futbolero local para la llegada de divisas. Hablamos del nombre del estadio.

El segundo de los estadios construidos por River Plate en su rica historia institucional, tras tres canchas en sus orígenes, se llama oficialmente Antonio Vespucio Liberti.

En 1934, River tenía apenas dos títulos, y el presidente Liberti compró por unos pocos pesos un área del bajo Belgrano que fue rellenada con escombros para ganarle tierra al pantanoso Río de la Plata -otra de las extrañas obsesiones del octavo país más grande del mundo-. Allí hoy se levanta uno de los barrios más exclusivos de esta capital.

Ese estadio, inaugurado  el 26 de mayo de 1938, es llamado por todos y todas "el Monumental" y en sus entrañas funcionan oficinas, gimnasios, comercios y hasta una escuela.

"El estadio es una segunda casa, tiene un valor emotivo central, porque nuestros clubes se configuraron siempre como un modelo, donde el estadio vinculado al club cobra esa figura, pero en el caso de River el estadio no es solamente fútbol porque se inauguró con un concepto polideportivo",  explica el vocal titular de Comisión Directiva, Rodrigo Daskal.

Es ahí, en el Monumental  donde River levantó decenas de copas, donde también lo hizo la selección argentina en el Mundial de 1978 y donde, entre otros, tocaron los Rolling Stones, Paul McCartney, Roger Waters, ACDC, Metallica, Iron Maiden, Shakira, Madonna, The Police, Bruce Springsteen, Michael Jackson, los Ramones, Elton John… y siguen las firmas.

Pero, además, el también responsable del departamento de museos, trofeos e historia cuenta que "ver el estadio a unos pocos metros del campo de juego genera mucha emoción en la gente".

"Muchos se ponen a llorar y mucha de la gente que hace el tour (que comprende visita al museo y el estadio) nunca pudo ir a un partido; hasta hemos tenido pedidos de matrimonio al borde del campo de juego o fotos para cumpleaños de 15", agrega.

El nombre Monumental no cambiará, aunque el oficial puede que sí. River ha decidido rebautizar su estadio agregándole el nombre de alguna empresa que esté decidida a invertir millones de dólares que servirán, entre otras cosas, para concluir la refacción del estadio que comenzó en 2020.

De momento, pica en punta una cadena local de supermercados que aportaría 20 millones de dólares para agregar su nombre por seis o siete años, y que el estadio pase a llamarse "Estadio Monumental Más".

Una idea novedosa en un  país necesitado de ingresos, pero arriesgada en términos de costumbres. ¿O no?

¿QUÉ PIENSAN LOS HINCHAS?

River no es el primer equipo que acude al naming para engordar sus arcas. También lo había hecho Argentinos Juniors, el club del que surgió Diego Maradona. Pero la importancia del millonario en el plano local hizo que se generara mucho más ruido.

"Por ahora no lo veo como una polémica, porque el naming va a complementar el nombre del estadio y está puesto al servicio de que el estadio se modernice. El estadio sigue siendo de los socios que siguen siendo dueños del club", opina Daskal.

Algo de razón tiene: una encuesta del diario deportivo Olé reveló que el 77 por ciento está de acuerdo con rebautizar al Monumental y el 23 restante, no.

Christian Krom es presidente de la subcomisión del Hincha, un espacio que funciona con reconocimiento institucional y está encargado de aportar color a los partidos en los que el equipo juega de local.

"Tuvimos una reunión entre nosotros y hablamos del tema; te diría que el 90 por ciento está a favor de esta reforma", adelanta Krom. Y agrega: "en lo personal, me parece que si el socio no pierde la capacidad de acceder a "la popular" -la tribuna a la que uno puede entrar gratis- mientras se mantenga eso, y se pueda agregar cosas al estadio lo veo bien".

También opina que nunca nadie dejará de llamarlo Monumental.

"El ser humano y el mundo evolucionan y cambia todo", analiza en un plano más amplio, "No es lo mismo el folclore de los 80, o los 90 que el de ahora. Cambió mucho y no sé si es para mejor o peor. Es muy probable que en los 90 o, a principios de los 2000, la polémica hubiese sido mayor,  pero la cabeza se va abriendo un poco más.

Así también lo cree Daskal:  "Es cierto que el folklore va cambiando. El espectáculo va cambiando por cuestiones de seguridad, económicas y otras cosas. Eso no quiere decir que no siga habiendo un espectáculo por parte de los hinchas. El naming es solo una ocasión comercial y, en este caso, colabora a fortalecer un modelo de club y del estadio. De esta manera estamos fortaleciendo nuestra identidad histórica y modernizándonos".

La última palabra la tendrá la Asamblea de Representantes que, el próximo 15 de febrero, votará el destino del proyecto. Luego, serán los siempre determinantes resultados en el field los que indiquen si el cambio sirvió para "más", o para menos.

Fuente: Sputnik