El clima de tensión por las protestas populares siguió creciendo en Irán con una multiplicación de manifestaciones y un saldo de muertos que alcanzó al menos las 12 personas, según informó la televisión pública.

Al mismo tiempo que las protestas se repetían por quinto día consecutivo, el presidente iraní, Hasan Rohani, habló a la nación y reconoció el derecho de los manifestantes a salir a las calles, pero destacó que deben hacerlo de manera ordenada y sin desmanes.

"Los problemas de la gente no son simplemente de naturaleza económica. Están pidiendo más libertades", aseguró el mandatario durante una sesión de emergencia en el Parlamento, hablándole a los sectores liberales de las protestas que reclaman reformas culturales y políticas, y no sólo una mejora económica. "Este gobierno no tiene todo bajo su control", se defendió Rohani, haciendo referencia a que él no es la máxima autoridad del país, según la agencia de noticias DPA.

Mientras el presidente dirige el gobierno, la máxima autoridad de la República Islámica de Irán reside en el ayatollah Ali Jamenei y el establishment religioso conservador que lo acompaña en otras posiciones de poder.

Rohani es parte de esta dirigencia religiosa, aunque representa al sector conocido como reformista, que aboga por una mayor apertura política y social, sin romper la teocracia.

Esta diferencia se vio reflejada ayer en el Parlamento, cuando al finalizar la sesión de emergencia, el pleno aprobó una resolución en la que deslegitimó las protestas y acusó a Israel, Estados Unidos y Arabia Saudita de estar detrás de las manifestaciones.

El movimiento en las calles comenzó el jueves pasado en la ciudad religiosa de Mashad, pero poco a poco las protestas se fueron extendiendo por otras partes del país, inclusive en Teherán y otras grandes ciudades, donde los reformistas tienen más fuerza.

Los reclamos van desde críticas a la política exterior del presidente, a protestas contra el aumento vertiginoso de los precios de productos básicos, el alto desempleo y la desigualdad económica.

La inflación se mantiene en un 10% anual en el país; sin embargo, algunos productos básicos aumentaron tres o cuatro veces más y el desempleo volvió a crecer por tercer año consecutivo y alcanzó un 12,7%, según el Banco Mundial.