Para los mercados financieros en México, el más grande factor de incertidumbre doméstica se ha disipado. El izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó la presidencia y confirmó el escenario base que los analistas de los principales bancos del país habían planteado.

El peso mexicano, cuyo esquema de libre flotación lo convierte en el termómetro más certero de los riesgos en el país, registró una apreciación marginal cuando aparecieron las primeras encuestas de salida el domingo que le daban el triunfo al líder del partido Morena. Apenas cuatro horas después, el efecto pasó y el dólar interbancario regresó a los niveles de 20.0 pesos.

Los economistas en jefe de América Latina de UBS, Alonso Cervera, y Citi, Ernesto Revilla, coincidieron en que la dinámica del tipo de cambio se debió a que el mercado ya tenía incorporado el resultado y que ahora la paridad volverá a depender, principalmente, de factores externos.

"El mercado ya tenía descontado el resultado y a un AMLO moderado, es decir, que respeta tres pilares: estar abiertos al mundo en el comercio, la responsabilidad fiscal y estabilidad macroeconómica", comentó Revilla el lunes en una entrevista para El Financiero Bloomberg. "Todo eso lo mencionó AMLO en su discurso y eso va apoyar al peso en la medida que haya un buen ambiente de inversión para mercados emergentes".

Esta última acotación del especialista de Citi se da bajo un contexto en el que las monedas emergentes en conjunto, medidas a través del MSCI Emerging Markets Currency Index, han perdido casi 7 por ciento frente al dólar en los últimos dos meses, ante las tensiones comerciales globales que amenazan al crecimiento económico. El peso mexicano y el argentino forman parte de este índice y son dos de las monedas más depreciadas.

Por ahora, México y Estados Unidos se encuentra en el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la trayectoria que siga el peso dependerá en buena medida de lo que de ahí resulte. Tras las elecciones, todo indica que ese proceso seguirá su curso, pues Trump y AMLO confirmaron ayer que tuvieron una llamada telefónica de media hora.

En tanto, en el ámbito interno, la interrogante será si López Obrador logrará mantener el mensaje positivo para el mercado durante el periodo de transición, que en México es de cinco meses. En ese periodo, también se espera que su equipo pueda detallar la política económica a través de la cual cumplirá sus metas de campaña, que incluyen pensiones a ancianos y becas para los jóvenes.

"Se ha mencionado la intención de aumentar gasto en áreas sociales y de infraestructura, pero al mismo tiempo el presidente electo dijo que no iba a aumentar los impuestos, que no iba aumentar el déficit, que no se iba a endeudar más. La interrogante fiscal es de dónde van a salir los ingresos", dijo Mauro Leos, el analista de Moodys que tiene a su cargo de la calificación soberana de México.

Según una encuesta del Banco de México publicada el lunes, el tipo de cambio cerraría el año en un nivel de 19.50 pesos por dólar, lo que implica que el peso tendría una apreciación de poco más de dos por ciento respecto a los niveles actuales, de 19.98.

Editor de Análisis Económico y
Financiero de El Financiero-Bloomberg

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