El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dio la bienvenida a "quienes vienen a trabajar honestamente" al país, al encabezar la puesta en marcha del proceso de regularización migratoria que permitirá legalizar su situación a los más de 300.000 inmigrantes que se estima que se encuentran en situación irregular. En el estadio Víctor Jara, en Santiago, uno de los más de 100 puntos habilitados en todo el territorio chileno para llevar a cabo las gestiones, el mandatario aseguró que el objetivo de la iniciativa es asegurar una migración "buena, ordenada y segura".

Tras acompañar a las primeras familias a realizar el trámite de regularización, Piñera sostuvo que su país "siempre fue un país abierto y acogedor", pero recalcó que no abrirá las puertas a "los delincuentes porque eso le hace daño a Chile".