El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llamó a los empresarios internacionales a invertir en su país, ofreciéndoles seguridad jurídica y una batería de reformas que consolidarán una nación más orientada a los negocios, al hablar ayer en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

"Los queremos recibir con los brazos abiertos", destacó el mandatario en un breve discurso, ante los ojos de líderes políticos y empresariales. Bolsonaro habló de un antes y un después en la historia brasileña con su presidencia, y buscó marcar el inicio de una nueva etapa donde "el compromiso es cambiar nuestra historia".

Para ello aseguró contar con un equipo "calificado" que da "credibilidad para hacer las cosas que tenemos que hacer". Entre esas medidas apuntó a reducir la carga tributaria, simplificar la normativa para "facilitar la vida de quien quiera producir", privatizar para equilibrar las cuentas públicas, reformar la Seguridad Social y potenciar el sistema educativo. Asimismo, afirmó que se va a invertir "muchísimo" en seguridad para potenciar el turismo extranjero.

“Queremos más que un país justo, queremos un mundo de libertad y democracia”

"Queremos que el mundo vuelva a confiar en nosotros", planteó Bolsonaro. "La economía brasileña está cerrada al comercio internacional. Pueden estar seguros de que al final de mi mandato, Brasil se situará entre los 50 mejores países para hacer negocios en el mundo, y que nuestras relaciones internacionales mejorarán", anticipó el mandatario, que advirtió que plantea un país "más integrado en el mundo", que "profundiza los lazos comerciales" y cuyas acciones "van a atraer" a los empresarios.

Tenía 45 minutos para dirigirse a la élite económica y política mundial, pero el brasileño optó por hablar ocho minutos y someterse a una ronda de preguntas por parte del presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Entre ellas, lo interpeló sobre su polémica política medioambiental. "El medioambiente y el crecimiento económico deben ir de la mano sin que uno prevalezca sobre el otro", respondió el brasileño, que a la vez negó estar a favor de la destrucción de la Amazonía.

El exmilitar de 63 años hizo especial hincapié en la lucha contra la corrupción, un de sus promesas de campaña, y contra lo que llamó el "sesgo ideológico".

"No queremos una América bolivariana como hace poco existía en Brasil con gobiernos anteriores (à) La izquierda no prevalecerá en esta región, lo que es muy bueno en mi opinión no solo para América del Sur sino también para el mundo", dijo.

En su intervención como invitado especial en la inauguración del Foro de Davos, el mandatario brasileño sostuvo que ha estado en contacto con los presidentes de Argentina, Chile y Paraguay, con quienes comparte la visión de una Sudamérica "fuerte".

"Gozamos de la credibilidad para hacer as reformas de que necesitamos y que el mundo espera de nosotros", aseguró. "Queremos más que un Brasil justo, queremos un mundo de libertad y democracia. Por eso nuestro lema es Dios por encima de todo", aseguró.

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