El mundo árabe y musulmán y los aliados europeos de Estados Unidos condenaron la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y advirtieron sobre las tensiones que pueda acarrear en Medio Oriente, donde cientos de musulmanes protagonizaron protestas.

El anuncio de Trump, recibido con profundo agradecimiento en Israel y gran irritación en Palestina, también fue criticado por el papa Francisco, quien expresó su "profunda preocupación" por el futuro status de los lugares sagrados cristianos, musulmanes y judíos que contiene Jerusalén.

Egipto, uno de los principales socios de Washington en la región y el único país árabe que, junto con Jordania, tiene un tratado de paz con Israel, dijo que "este tipo de decisiones unilaterales supone una transgresión de las resoluciones internacionales legítimas" y manifestó "gran preocupación por las posibles consecuencias" para la estabilidad de Medio Oriente.

El rey Abdullah II de Jordania, cuyo país tiene la custodia sobre los lugares santos musulmanes en Jerusalén, dijo que le transmitió sus preocupaciones a Trump en una llamada telefónica, en la que recalcó que ignorar los derechos de los palestinos musulmanes y cristianos en Jerusalén "sólo alimentará el extremismo".

El monarca habló luego de mantener una reunión en Turquía con el presidente Recep Tayyip Erdogan, quien también condenó fuertemente la decisión e invitó a los líderes de los países de la Organización para la Cooperación Islámica (COI) a celebrar una reuinión la semana próxima para discutir los pasos a seguir.

Los líderes de Francia, Emmanuel Macron, de Gran Bretaña, Theresa May, y de Alemania, Angela Merkel, también expresaron su rechazo a la medida unilateral de Trump, y ratificaron la vía de la negociación como la única para la búsqueda de la paz en la región.